DIARIO DE UN AVENTURERO

NOTA: Se lee cronológicamente de abajo arriba, de modo que figure siempre en cabecera el último relato diario.

 

 

Miércoles 11 de Abril

Vaya dos días atómicos! Ayer me ví con Trancho en Avilés. Quedamos a tomar el vermú después de que me diera una surfeada antológica bajo la lluvia intensa. Me moló un huevo. Todo intrigado, le pido que me cuente el plan.

-Es un mix entre tierra, mar y aire-me dice el hijoputa después de sorber la cerveza.

-¿Perdón?

Me mira sonriente, el muy ladino. Se toma su tiempo. Pierdo la paciencia...

-Bajamos en furgo hasta Algeciras. Cruzamos el estrecho en tabla de windsurf. Allí nos esperan para bajar por Marruecos hasta El Aaiún y de ahí vamos volando en parapente o ala delta hasta Fuerteventura.

Le miro perplejo. Este gilipollas tiene que dejar los porros.

-Ahora en serio-digo firme.

-Es en serio. Tengo hasta patrocinador.

Arqueo una ceja.

-Plátano de Canarias. El proyecto se llama: "En busca del plátano de Canarias". Ah, y hay que hacerlo en 7 días, ya que el salogan es algo así como "plátano de Canarias" los 7 días de la semana.

No doy crédito.

No doy crédito pero el tema va en serio. Eso después de más de una hora sin creérmelo, pensando que el capullo de Trancho me está tomando el pelo... hasta que saca el contrato. Va en serio.

-Salimos el viernes. Está todo controlado y planificado. Solo tienes que decir sí.

Pido un cañón. Bebo un largo sorbo.

-No sé volar.

-Vamos en tándem, por supuesto.

-¿Con quién?

-De eso se ocupa Red Bull...

-Ya...

Le doy vueltas a la cabeza flipando con el asunto. Al final digo:

-Pues dí que sí.

-Ya he dicho que sí.

 

 

Lunes 9 de Abril

Al fin sale el sol. No es que el mar esté muy bueno pero me tiro a él de golpe a primera hora de la mañana. Luego, hay que ponerse a trabajar en el próximo número de VIDA AVENTURA. Ya tenemos algunos reportajes que nos han enviado colaboradores pero hay que buscar más. Creo que va tocando irse de expedición con Trancho, que por cierto, tiene un par de clientes nuevos, según me contó el otro día por teléfono.

Me dedico toda la tarde a buscar un objetivo para preparar un buen reportaje. Esta vez creo que vamos a hacerlo fuera de la península. Me lo pienso entre Canarias o Baleares.

Llamo a Trancho. Se entusiasma con una pirada. Tiene más contactos en Canarias, dice. Pues nada, a Canarias.

Hablo con Elsa. Le parece bien, incluso necesario. Fijamos la salida para la semana siguiente. Elsa se pone a buscar billetes de avión. Sin embargo, a última hora del día me llama de nuevo Trancho para contarme que:

-De billetes de avión nada, socio.

-¿Entonces, vamos nadando?

-Vamos en avioneta desde Cádiz, sobrevolando África.

-¿Estás de coña?

-En absoluto tío. Mañana te cuento el plan con pelos y señales. Esta vez va a ser la polla compañero.

Intrigado me quedo... De momento no le digo nada a Elsa salvo que no busque en internet, que Trancho tiene un cambalache montado.

Me mira arqueando las cejas. No me extraña.

 

Sábado 7 de Abril

Viernes de mal tiempo, al menos llueve, que buena falta hacía, pero a los turistas les debe de estar haciendo una gracia... Poco que contar. Salimos poco y dormitamos mucho.

Hoy sábado el día está que cruje. Sopla un ventaco fuerte y está muy desapacible. Salgo con la perra a dar una vuelta. Mientras camino me suena el móvil. Es el propietario del piso, que se aviene a negociar. Le doy largas hasta ver si cierro el trato con la autocaravana la semana próxima y le digo que hablamos el martes o así.

Comemos fuera, pues a Elsa le apetece dejar un rato el restringido espacio de La Ballena. Un día para olvidar.

 

Jueves 5 de Abril

Como estaba pronosticado, el tiempo se ha complicado notablemente y llueve. Además, han bajado las temperaturas en toda España. Una vez más, se ven en la tele tristes casos de cofrades lamentando no poder sacar este o el otro paso. Yo creo que Cristo "no tiene ganas de salir de procesión" porque somos unos hijos de puta desagracedidos, y provoca las lluvias para no salir.

Después de ir de compras a Parque Astur, damos una vuelta bajo una estúpida lluvia intermitente y tomamos algo. Luego se intensifica la lluvia y nos vamos a casa. Preparo unas brochetas de pollo y ensalada. Seseteamos cansinos. Me doy un baño de tarde pero el mar está un poco bluf y no cunde.

Un Jueves Santo sin pena ni gloria.

Lunes 2 de Abril

Amanece soleado y con el sol me levanto, pero los pronósticos para la Semana Santa no son nada halagueños, pues amenaza agua y nieve en toda España. Eso sí, que llueva en la reseca España es fundamental.

Me decanto por darme un garbeo por el monte, practicando un poco de senderismo. Haré el desfiladero de los Arrudos, que es una ruta que me gusta, está cerca y no es en absoluto complicada. Me cargo con una mochila con lo indispensable además de con la cámara de fotos.

El desfiladero de los Arrudos es uno de los grandes cañones fluviales del Parque Natural de Redes. Llego al área recreativa de Los Arrudos, donde hay un buen aparcamiento. Detrás de las colinas se ven las casas de Caleao, dispersas por la verde ladera entre valles y montañas. Recuerdo que la mayor parte de la excursión discurre por un camino rural de buén firme y desniveles poco pronunciados que se puede transitar también en bicicleta de montaña, y el último tramo es una escalinata por el interior de la garganta de piedra donde en ningún modo se puede transitar en bicicleta. La ruta sale del área de recreo, pasa por la puerta de la ermita de San Antonio y baja el puente de la Xenra, que salva el arroyo de la Pasera, el primero de los ocho puentes que atraviesa la ruta. De hecho, a la ruta de los Arrudos se conoce, también, como la ruta de los puentes. Poco después cruzo el puente Riofresno, en el río de los Arrudos, que es la entrada a una pequeña garganta conocida como el estrecho de Salto de Rodrigo, un paso angosto entre las murallas calizas de la Peña Corona y la peña de los Rosques. En la parte central del estrecho se pasa por el puente Corona, presidido por unas rústicas cabañas de madera y de piedra. Los edificios ocupan el limitado espacio que queda libre entre el río, el camino y las paredes de roca. En la salida del Salto de Rodrigo está la fuente Aguamayo, un manantial de agua fresca que brota de la roca como si fuera el néctar de la propia tierra. Bebo con ganas. ¡Qué agua tan rica!

 

Las murallas grises que cerraban el paso en el estrecho del Salto de Rodrigo se evanescen y el valle se abre a una vega amplia y fértil, ocupada por la majada de Fresnedo, un conjunto de cabañas pastoriles diseminadas por verdes prados ganaderos. Es precioso. En el centro del valle, al lado del puente Aguamayo, aparece un bifurcación y un poste del sendero de pequeño recorrido PR-AS-124 Cabeza l´Arcu, que coindice en parte con el itinerario del sendero PR-AS-61 Desfiladero de los Arrudos. En mi caso tengo que seguir siempre el camino principal del valle. No hay ninguna posibilidad de perderse. En el cruce dejo la subida a la majada de Fresneda a la derecha y continúo la pista de tierra que pasa por el puente y contiúa remontando el valle del río de los Arrudos. A los 200 metros aparece un desvío a la izquierda que sube a las cabañas de Las Campas y la majada de Balséu. La entrada al desfiladero está cerca. A través de los claros entre fresnos, robles, y avellanos que custodian el camino se vislumbran los pilares grises de la bocana de la garganta de los Arrudos. El camino pasa el puente de los Campos y enseguida llega al puente de la Fuminosa, el umbral del cañón calcáreo de los Arrudos. A apartir de aquí el desnivel aumenta. En la entrada de la garganta, bajo un grupo de hayas enormes, hay un panel explicativo a cerca de la formación geológica del desfiladero y el origen de su nombre.

A partir del puente de la Fuminosa la excursión se adentra en un territorio salvaje, dominado por el haya, la roca y el torrente de montaña, los elementos más importantes que definen los valores naturales de Redes. La pista termina en la majada de Prendoriu, el último lugar donde los pastores del valle han conseguido domeñar un pedazo de desfiladero antes de entrar en el tramo más angosto de los Arrudos. A la altura de la cabaña se desvía por la derecha el sendero de pequeño recorrido PR-AS-124, que vuelve a caleao por el pico Cabeza l´Arcu. La excursión continúa de frente por el hayedo, pasa por una fuente y llega al puente de la Calabaza de Abajo. La construcción original era un puente colgante que salvaba las estrepitosas aguas del barranco de los Arrudos. En las rocas laterales se pueden ver restos de los anclajes y parte de la estructura primitiva. El paso actual sigue siendo de madera pero está apuntalado y reforzado, aunque la sensación de inestabilidad es importante y parece que en cualquier momento puede ser víctima de una riada y desaparecer. En el rústico puente comienza El Escalerón, la parte mas dura de la ruta. El camino atraviesa las enormes paredes de la garganta de piedra mediante una hilera interminable de escalones esculpidos en las cuarcitas que configuran la estructura geológica de la montaña. El primer repecho termina en el puente de la Calabaza de Arriba, mucho mas corto y estable que su hermano mayor. La senda es cada vez mas empinada y los escalones se retuercen por las murallas del barranco para salvar el tramo escarpado. Solo queda un pequeño esfuerzo para salir del desfiladero y llegar al prado de El Collán, donde termina la subida.
De nuevo se materializan ante nuestros ojos los bosques, el cielo y las montañas. Unos metros más adelante nos encontraremos con el manantial de la Fontona, al refugio del barranco de la Robre. La construcción del canal de agua de Gijón acapara el barranco, pero hay un caño disponible donde se puede coger agua.

El sendero PR-AS-61 continua por el hayedo hacia la cabecera del valle y se acerca al circo glaciar del lago Ubales, un bello escenario de montaña que pueden visitar quienes se hayan quedado con ganas de continuar la excursión. Para mí, es suficiente. Me siento, a comer un sandwich y un plátano mientras reviso las muichas fotos que he ido haciendo por el camino.

Regreso más despacio, disfrutando del paisaje, satisfecho por el paseo. Un día aprovechado sin duda.

 

Domingo 1 de Abril

Tengo los huevos "llenos de amor". Eso de no catarlo me pone malo y tengo que combatirlo haciendo que la adrenalina fluya por mis venas. El domingo Elsa dice que tiene dolor de cabeza y me dice que me vaya a dar una vuelta, que está bien pero necesita descansar. Me lo pienso un rato. No sé qué hacer. Necesito una explosión de emoción o me voy a volver loco. No se me ocurre nada. Y como no se me ocurre nada, acabo yendo a Misa de 12 con Elsa. Comemos algo por ahí y regresando a la Ballena. Me pica la camiseta que no veas. Necesito espoyetar. Me paso la tarde jugando al Kelly Slater para Play Station, y Elsa dormitando con la jaqueca. O me monto una gorda el lunes o se me seca una pierna.

Sábado 31 de Marzo

Me lio casi toda la mañana cambiando el diseño de la web VIDAAVENTURA.COM, y aunque iba a ir a darme un baño, viendo el mar no me molesto.

Me siento con ganas de cocinar y salgo a hacer la compra. Me decanto por unas andaricas, unos trozos de rape y mejillones, para preparar un arroz de pescado y marisco. Una vez dejo el sofrito hecho y todo a punto, salimos con la perra a dar una vuelta por Salinas. Hay más gente de lo habitual, lo que indica que hay gente que ya se ha arrancado a disfrutar de una Semana Santa más larga, de fin a fin de semana. Intuyo que esta semana el pico se va a poner a tope, de modo que habrá que planificar alguna que otra actividad menos popular.

Comemos y nos echamos una siesta. Por la tarde salimos a caminar, yendo desde Salinas hasta el Niemeyer, y vuelta. Mientras caminamos, Elsa me habla de las buenas sensaciones que le dió el SUP. Tendré que comprar un par de tablas de segunda mano.

 

Jueves 29 de Marzo

Poco que hacer por la Huelga General, aunque no me parece que la siga demasiada gente. Era lo que nos faltaba tal y como está el país.

No llueve ni a tiros. Y a pesar de lo mucho que me gusta el buen tiempo, se necesita en agua, no ya en Asturias, que también, sino en toda España. Imagino un mes de abril con agua a tope, que seguramente y para joder la marrana comenzará en Semana Santa, que es la próxima.

Hoy nos toca ginecólogo a las doce y media. Uno que pasa de la huelga. Después de la consulta vuelvo conduciendo agilipollado, flipado por lo que he visto, la ecografía, con el crío, sí, casi seguro que es varón y los potentes latidos de su corazón. No puedo comprender a la gente que está a favor del aborto... imposible que me entre en la cabeza.

Me paso el día alerdado, haciendo mimos y carantoñas a mi chica, que alberga todo un tesoro de la magnificencia de Dios.

 

Martes 27 de Marzo

Mar pequeñito en Somo. Lo justo para tablonear y pasar un rato agradable, ya que el día está estupendo, con leve brisa del nordeste y ausencia de nubes en el cielo azul. Debido al estado de Elsa, en el que remar es un poco complicado debido a su barriguita, los chicos de la Escuela Cántabra de Surf nos dejan un SUP. Remar de pie es otra cosa y a Elsa parece gustarle la experiencia cuando finalizamos el baño. Los chicos de la escuela nos invitan a comer y se interesan por cómo va la revista VIDA AVENTURA, que por cierto han comprado y leído. Negociamos un intercambio publicitario y hablamos de surf y cosas por el estilo. Majos chavales.

Mañana dan algo más de mar, con un metrito o así, de modo que optamos por quedarnos y surfear la mañana del miércoles y regresar por la tarde a casa.

Lunes 26 de Marzo

Como la semana es tan primaveral, a Elsa se le antojan las mejores sardinas a la brasa del planeta. Nos queda cerca, así que vamos a ello. Ya temprano conduzco La Ballena hasta el puerto deportivo de Raos. La ligera brisa mece los obenques con ese característico sonido que adoro. En la terraza del As de Guía nos tomamos unas cañas. Se está en la gloria en la terraza, bajo el sol primaveral. Busco en mi Blackberry el teléfono del El Tronky. Reservo en la terraza. Suerte, la última mesa. Nos vamos para allá. A pesar de que hay un aparcamiento frente al restaurante, suele estar copado y rezo para encontrar una ubicación para el mastodonte rodante que conduzco. Tengo suerte, pues una enorme VW de reparto me deja hueco. Mal que bien aparco.

Comemos como reyes. Percebes, almejas al cuchillo y sardinas para aburrir. De muerte. Aquí no fallan. Al solaz transcurre la sobremesa, yo apurando el albariño y pensando en una surfeadita en Somo y Elsa watsapeándose con su madre. Eso sí, cualquiera se va para allá, aún estando tan cerca, con la autocaravana. Lo digo porque Elsa sugiere cenar allí mismo… lo mismo. Le ha dado el antojo sardinero.

Al final, opto por surfear al día siguiente, de modo que después de descansar un rato, nos damos una vuelta por Pedreña y disfrutamos de las terrazas. Por supuesto hacemos merienda-cena en El Tronky y nos acostamos pronto. Mañana, surf.

Domingo 25 de Marzo

 

Amanece un día fantástico, hasta cálido si me apuro, habida cuenta de que estamos en una estación de esquí a1.650 metrosen cota mínima. Dan ganas de esquiar a tope y el 90% de las instalaciones están abiertas. No quedará mucho, ya que marzo está siendo seco y cálido y, o bien nos llega un abril invernal o la temporada está a punto de morirse. Así pues, hay que aprovechar. Desayunamos en el edificio multiusos y nos ponemos a la faena.

Elsa me dice que la deje a su bola y que si tengo ganas, tablee de free por donde me apetezca, que ya nos vemos a la hora de almorzar. Me parece bien (me parece cojonudo). Me hago conla Burton Pidruecos, Río Hijar, El Cuchillón, El Chivo, Los Asnos… Soy el puto amo, solo hecho de menos algún pipe, pero vamos a lo que hay.

Bajando Los Asnos me suena el Whats app. Que Elsa está en la cafetería despachándose un caldo y me espera allí. Miro la hora. ¡Son casi las tres! Esto es un vicio.

Nos reunimos en la cafetería y comemos un plato combinado. Luego nos vamos a la autocaravana y echamos un sueñecito.

Por la tarde regreso a las pistas. Elsa se queda viendo la tele.

Cenamos ensalada y pasta. A dormir.

Sábado 24 de Marzo

Ha sido un final de semana (laboral, claro), como para chiflarse. Entre la facturación, las numerosas llamadas de gente felicitándonos por el producto, sponsors dispuestos a colaborar y buscar piso, tratar de vender la autocaravana y surfear aunque sea un poco, he llegado al sábado doblado. Sin embargo, tal vez haya luz al final del túnel, pues creo que voy a conseguir arreglar lo de la autocaravana con el gallego en 75.000 euros. Pierdo nada menos que 25.000, pero mejor eso que qudarse colgado con un crío a punto de llegar. También parece que se vislumbra la posibilidad de comprar un piso encima de la playa por un precio que estamos negociando pero parte de 318.000 euros. Tiene 75 m², 2 habitaciones (2 dobles), 1 baño, 1 aseo, cocina, comedor, terraza (12 metros), ascensor, calefacción, gastos comunidad de 111 euros, es exterior, soleado, y reformado totalmente. Necesitaría bajarle al menos los 18 mil.

Agotado por tanto trajín, y con un mar que seguirá subiendo hasta el domingo, según las previsiones, propongo a Elsa irnos de fin de semana a algún sitio.

-¿Surf o esquí?

-Para tí, mejor esquí ¿no?

Evidentemente sí. Nos vamos a Alto Campoo, que este año no lo tengo catado.

Nos vamos en La Ballena, pues puede que sea su último viaje con nosotros. La verdad es que ya le había tomado cariño. Pero la pasta no nos va a llegar para tanto. Incluso me atrevería a decir que ya vamos a andar jodidos de tela, aunque eso a mi me la suele traer al pairo.

Salimos a las diez y media, luce el sol y hace bastante calor para ser primavera en estreno.

A las dos de la tarde estoy haciendo compras en el Lidel de Reinosa. Luego comemos unos bocadillos y tiramos hacia la estación.

Buscamos sitio, nos ubicamos un poco y debido a la gran afluencia de gente, optamos por dejar las pistas para mañana.

 

Miércoles 21 de Marzo

Dos dias a tope facturando anuncios, enviando revistas, actualizando la web, y desde luego, surfeando un poco. La verdad es que si hemos tenido un invierno corto en lo que a nieve se refiere, para el surf ha estado francamente bueno. He cogido un par de días bastante buenos, en Salinas y en Xagó, con baños memorables. Ah, también nos ha llamado un tipo de Lugo interesado en la autocaravana, pero eso sí, tendré que hacerle una rebaja importante. Al tiempo, dedicamos algunos ratos a buscar piso. Todo carísimo. En fin, habrá que echarle paciencia y horas.

 

Domingo 18 de Marzo

Me despierto algo desorientado hasta que me ubico; estoy en la suite del hotelLa Llorea, donde hemos pasado la noche de bodas. Recuerdo en rápido repaso el día de ayer, la boda, el convite, con unos 60 amigos y familiares, disfrutando de un día fresco pero radiante de sol. Lo pasamos muy bien, y en especial Elsa, creo que disfrutó de lo lindo. La miro. Duerme plácidamente aún.

Me levanto despacio y voy al servicio. Me doy una ducha y me lavo los dientes. Cuando salgo, Elsa está sentada en la cama. Me mira risueña.

-Hola, mi amor. ¿Has dormido bien?-me dice.

-Estupendamente-respondo besándola en los labios-. ¿Qué te apetece hacer?

-Si estuviera bueno el mar…

Miro su barriga y arqueo las cejas.

-¿Cómo vas a remar así?-pregunto sonriendo.

-Ya…

 

Al final nos vamos al SPA del hotel y luego desayunamos ligero.

Después nos vamos a Gijón y nos damos una vuelta por Cimadevilla, picamos algo en un chigre y a media tarde regresamos a Salinas.

Hasta la semana que viene no iremos de viaje de novios, porque tenemos que facturar la revista y rematar algunos flecos.

Viernes 16 de Marzo

Desde ayer por la mañana fue un no parar. Elsa se fue a pasar los días previos a la boda a casa de sus padres, de modo que Celso y yo disponíamos de dos días completos para hacer lo que nos diera la gana. El jueves, aunque el tiempo estaba fresco y neblinoso, seguía sin llover, por lo que a petición de mi amigo, nos fuimos a escalar un poco a la zona del embalse de Valdemurio, en Quirós. La idea era dormir en el refugio de montaña situado en la aldea del Llano, donde se encuentrala Escuelade Escalada. Nos fuimos en el Jeep de Celso. Llegamos a media mañana, ya que no habíamos madrugado mucho

Flipan sin duda los lugareños al ver en plena zona de montaña un Jeep con dos tablas de surf en el techo. Pensarán que andamos un poco perdidos.

Reservamos alojamiento en el refugio, que está francamente bien. Desde aquí se alzan las paredes adecuadas para la escalada deportiva, de ahí que la escuela esté situada al lado. La escuela de escalada de El Llano (Quirós) constituye una de las referencias del norte de España, impulsora de la escalada deportiva en Asturias. Hoy en día es una zona que ha contado con reequipamientos y ofrece tanto sectores de iniciación como míticas rutas de alta dificultad. La roca consiste en caliza de gran calidad y se da la escalada sobre todo tipo de muros y hasta 5 largos de longitud, aunque predominan las "gotas de agua". Existen alrededor de 300 vías situadas, las más próximas, a 15 minutos del refugio. Elegimos un clásico, el sectorLa Selva; aprovechamos además que la niebla ha abierto claros y si nos apresuramos podemos librarnos de ella.

 

Para llegar a los sectores reseñados, debemos tomar un ancho camino. Nada más salir, encontramos una fuente y un sendero a la izquierda, por el que subiremos. Este sendero nos deja justo al lado de otra fuente. Si queremos ir a la zona de El Llano, seguiremos de frente. Si queremos ir a la zona del Escalón, tomamos un sendero hormigonado que en fuerte subida nos deposite en otras senda, que seguimos por la izquierda y nos lleva sin pérdida a los sectores de escalada.

El equipamiento en los sectores reseñados es excelente, a base de parabolts y químicos con reuniones equipadas. El sectorLa Selva, y también el Escalón, son ideales para iniciación. En las vías más largas, puede descenderse en rápel. Algunas vías enLa Selvapermiten descender caminando por la otra cara de la pared.

Aunque Celso es un experto escalador, mi nivel es más bajo, de modo que optamos por la ruta de Les Ablanes (IV;V+/6a). Bajaremos rapelando.

Disfruto del ascenso, mucho más lento que el del cura, que trepa como si fuera un jodido gecko. Además, tengo que hacer más brazos, ya que voy escaso y muscularmente me canso bastante. Nos fumamos un cigarrillo arriba, tomamos unas fotos y preparamos la rapelada hacia abajo. La niebla se está cerrando de nuevo. Justo a tiempo.

Me siento genial, escalar es una pasada.

Tenemos un hambre canina y nos vamos a comer a Las Agüeras, al Pico del Gorrión, donde degustamos unos magníficos huevos fritos caseros, con patatas y jamón frito. Luego nos echamos una cabezada en el refugio.

Por la tarde nos vamos a dar una vuelta por los alrededores y luego nos tomamos un café en Bárzana. Allí, Celso me habla un poco del matrimonio, como suponía iba a hacer. Luego nos tomamos unas cervezas y charlamos, reímos; lo pasamos de cine. Cenamos en Proaza y regresamos a dormir. Hablo con Elsa, le cuento la jornada y me despido cariñoso. Sé que la quiero y que quiero estar con ella.

Después de unos chupitos en el refugio nos vamos al catre. Caemos como pajaritos.

Madrugamos, ya que al día siguiente toca un poco de surf. Celso tiene mono ya que solo puede hacerlo de vez en cuando en Guipúzcoa. A mi amigo le apetece Rodiles, que le trae buenos recuerdos. Miro en mi Blackberry el windgurú. El mar está teóricamente aceptable. Nos vamos a Villaviciosa dejando atrás las cumbres de Quirós.

Está brumoso y fresco pero hemos venido a surfear y el mar, aunque está muy justito, puede valer para una sesión. Nos ponemos los trajes y al lío. El pico está algo retrasado y tenemos que remar. Además las series no superan las cuatro o cinco olas y son muy espaciadas. Surfeamos un par de horas y salimos a la fría arena de la playa.

Comemos en un chigre y a media tarde cogemos la carretera de regreso a Salinas. Seguimos solos ya que Elsa irá a la iglesia del Peñamayor directamente desde casa de sus padres, como es lógico. Celso y yo cenamos algo en una sidrería y luego nos emborrachamos. Mañana es el gran día.

Miércoles 14 de Marzo

Madrugo para surfear un rato, ya que el mar está estupendo para ello y luego tengo que estar al loro, porque Celso llega a Salinas hoy. Le he conseguido una habitación en Piedras Blancas, que está al lado. Me alegro de que venga tan pronto, estoy seguro de que me voy a sentir mucho mejor hasta el día señalado. Según él llegará a la hora de comer más o menos, ya que pensaba madrugar.

Una hora y media en el agua, hoy entregado a los 360s. Luego regreso a La Ballena y me ducho. Elsa y yo dedicamos un rato a buscar pisos por internet. Hay uno en Pablo Laloux que se vende o alquila. Llamamos. Quedamos con el propietario mañana por la mañana. El tío vive en Mieres. Pues bueno.

A eso de las doce, luce un sol atribulado por la neblina que no se ha desinstalado en toda la mañana (seguro que en Oviedo hace bueno), vemos llegar un Wrangler negro con bastantes añitos encima. Es el de Celso.

Se baja, está negro como un tízón, lozano, risueño como siempre. Nos abrazamos. Es el comienzo de cuatro días memorables. Claro que esto no lo sabía todavía.

 

Lunes 12 de Marzo

Después de un domingo tranquilito, porque hacía sol pero un viento del demonio y el mar no estaba apetecible, llegamos al lunes y la cuenta atrás se me antoja la del fin del mundo. Manda huevos. Hoy lunes, a eso de las diez me llama Celso. Que se viene el miércoles, para arreglar asuntos y estar con nosotros. Se trae la tabla, me dice. Me anima la venida de mi amigo. En fin, dedico el lunes a recorrer unos cuantos kioscos para ver si está ya la revista y bien distribuída. Lo está, al menos en Asturias, donde lo hacen los Arbesú, que son los mejores. Recorro algunos kioskos de Avilés, Oviedo y Gijón. Salvo alguna excepción, muy bien distribuída. A ver cómo se vende.

Hago unas comprillas y regreso a Salinas. Comemos chipirones rellenos y ensalada templada de ahumados. Paso de siesta porque el mar ha mejorado. Me doy un baño de un par de horas.

Luego, retoco un poco la web y como Elsa está todo el puto día al teléfono, me voy a dar una vuelta con Keka hasta el Ewan, donde me tomo un whisky con cola bajo el agradable sol primaveral.

Al final de la tarde salimos a dar un paseo y hablamos del viaje de novios. No podemos hacerlo de inmediato porque tenemos que facturar la revista, pero un par de semanas después, sí.

Acordamos ir al sur de Portugal. Me atrae la idea.

 

Sábado 10 de Marzo

Me despierto muy agobiado y aún no ha salido el sol. Saldo a darme una vuelta, envuelto por un viento del oeste frío. Me acerco al paseo de la playa y miro el mar. La semana que viene me caso, exactamente dentro de 7 días. Esoy nervioso. ¡Y Elsa durmiendo como un tronco!

Analizo la situación mientras fumo un cigarrillo:

-En una semana me caso.

-Voy a ser padre.

-Tengo que buscar un piso y encontrarlo cuanto antes.

-No soy lo que esperan mis suegros para su hija (esto me importa un carajo pero bueno).

-Las aventuras como antes peligran con la paternidad.

-Tengo un negocio que aunque liberal exige tiempo y trabajo, además de suerte.

En suma, estoy metido en un lío de cojones. En parte, me apetecería huir a Costa Rica, o donde sea que haya olas y buen clima. Pero centrémonos, pienso mientras camino en busca de un lugar para tomar un café, en realidad nadie me ha impuesto nada y esete lío es un aventura más, aunque más duradera. Encuentro abierta La Toldilla y pido un café con leche. Sigo dándole vueltas a la cabeza.

Regreso cuando el cielo ya está azul merced al sol reinante, que se levanta infalible por levante. Elsa ya trastea haciendo café.

-¿Dónde estabas?-me dice mientras me ofrece sus carnosos labios.

La beso.

-Me he despertado pronto y he ido a dar una vuelta por ahí.

Me mira sonriente.

-¿Estás nervioso?

-Un poco-confieso.

Esperaba que no me preguntara por qué. No lo ha hecho. Creo que es una de las razones por la que me gusta.

-¿Cómo estaba el mar?

-Bueno, está entrando.

-¿Vas a surfear un rato?

-Tengo que actualizar la web.

Paso la mañana trasteando con el ordenador. Luego salimos a dar una vuelta con el perro. Tomamos unos vinos, compramos la prensa y regresamos. Preparo lasagna para comer.

Siesta y baño por la tarde mientras Elsa pasea por la playa con Keka.

Cenamos en El Carmín y luego vamos a casa. Me quedo dormido enseguida.

 

Viernes 9 de Marzo

Pasado el trago de ir de compras a Oviedo, en busca de mi traje de boda, en la tarde de ayer, hoy hemos aprovechado el día, con temperaturas aún más altas y sol radiante, para irnos a esquiar a San Isidro. Una flipada, con poca gente y como digo, una espléndida mañana en la que le hemos dado a tope.

Mientras comíamos algo ha surgido la conversación acerca de cómo nos lo vamos a montar con el crío/a en lo referente a vivir. Ambos sabemos que lo de la autocaravana es una utopía. ¡Con el poco tiempo que tiene y lo que nos gusta! En fin, habrá que intentar venderla... o no, pero desde luego necesitamos un piso, a poder ser en Salinas. Claro que con la que está cayendo, como para vender La Ballena. Si puedo, prefiero conservarla, pero no va a dar para tanto. Habrá que ponerse a buscar una solución.

Nos hacemos unas bajadas más por la tarde y regresamos a Salinas a media tarde. Tomamos unos vinos y, como hay perecilla, cenamos algo en Il Mercante Di Vino.

Luego, ponemos la peli "Para qué sirve un oso", con la que nos reímos un rato.

 

Jueves 8 de Marzo

Soleado día que dedicamos a surfear por la mañana con una mar que entra bien y aguanta, logrando así hacer buenas olas, y a buscar un traje para mí, por la tarde. No era mi idea casarme con traje pero accedo a los deseos de Elsa y pienso que por un día no pasa nada.

 

Martes 6 de Marzo

¡Nos han entregado la revista! Nos hemos quedado con 200 ejemplares para nosotros y para nuestros amigos y colaboradores, clientes posibles y a los que vamos a facturar publicidad. Ha quedado de puta madre. ¡Cómo imprimen estos tíos de Gofer! Elsa y yo nos dedicamos a pasar lo que resta de mañana tomándonos unas cervezas y leer el primer número, releerlo y volverlo a leer. El transporte la recogía por la tarde y salía para Toledo, desde donde comenzaría la distribución nacional. Estamos llenos de emoción, y eso que hemos descubierto alguna errata, pero siempre pasa. Es como si fuera nuestro primer hijo, y eso que el de verdad está en la barriga de Elsa. Lo celebramos yéndonos de mariscada a Avilés.

 

Domingo 4 de Marzo

Este fin de semana he estado hiper-agobiado. A pesar de que el tiempo era regularcillo, me he dedicado a surfear hasta lo insurfeable este fin de semana. Me come la cabeza un poco lo de la boda. ¿Un poco? No, en realidad me agobia mucho. Y no sé por qué pues cuando lo pienso, acabo convencido de que es lo mejor, que no voy a encontrar a otra surfera chiflada que se avenga a vivir conmigo en una autocaravana... aunque con el crío, no creo que podamos seguir viviendo aquí. En fin, no sé. Y no me sale hablarlo con Elsa, que por el contrario parace mostrarse encantada.

Hoy domingo, he llamado a Celso y le he contado lo que me pasa. El tío se ha reído en plan bien y me ha asegurado que es normal, pero que Elsa es una tía estupenda y que voy a ser medio feliz.

-¿Medio feliz?

-Feliz completamente no es nadie-me dice-. La felicidad consiste en estados transitorios que hay que contemplar globalmente.

-Ya...

-Venga tío, anímate que ya queda poco.

Se descojona el cabrón.

 

Viernes 2 de Marzo

Cuando llegué a casa ayer, Elsa me recibió como si hubiera pasado un mes en lugar de una semana. Su barriguita es cada día más pronunciada, y ella ha ganado algo de peso. Salimos a cenar. A pesar de que me apremió para que le contara nuestro viaje, fue ella la que me abrumó con lo que había hecho durante mi ausencia. Nos acostamos pronto. Estaba muy cansado.

 

Jueves 1 de Marzo

Solo esta mañana, cuando he mirado mi reloj, me he dado cuenta de que ayer fue 29 de febrero. Claro, es año bisiesto. Dicen que trae buena suerte, pero con la que está cayendo, cualquiera se lo cree.

Pega terral, olas de metrito y muchas ganas. El agua está que jode y no tengo escarpines. Es igual, de algo hay que morir y mejor en terras galegas. Entro en calor enseguida, pues las series van muy pegadas y es un no parar, al punto de que dejo pasar buenas olas para tomar resuello. De todos modos estoy engorilao y me marco unas maniobras que no me hubiera atrevido a probar con público, por verguenza pura, pero me salen bastante bien. Soy el puto amo. Euskadi power.

Reventadico estoy al salir del agua, a medio día. El sol sigue campando a sus anchas y templa bastante mi entumecido cuerpo rider. Me seco, me cambio y me las piro, con la calefacción a tope. Mi idea es comer en Puerto de Vega, ya en territorio astur.

En casa Carlos me cepillo unos percebes, un centollo de casi dos kilos y una de Mar de Frades. Esto es vida. Chupito y café. Siesta en la furgo, no te jode. Ya son las seis y cuarto cuando emerjo de mi onírico trance. Me desperezo y me siento al volante. Volvemos a casa.

Miércoles 29 de Febrero

Estaba durmiendo en la furgo como un tronco cuando me despertó el teléfono. Primero miré la hora, las ocho y veinte, y luego el display. Era Mariluz. Estuve dudando entre cogerlo o no, pero al final descolgué.

Me saluda muy amable, casi diria que cariñosa. Después de varios circunloquios me dice que por qué no hablamos para que la agencia lleve la cuestión publicitaria de la revista, tanto en formato web como en papel. Como estoy medio dormido aún, le doy largas y le digo que estoy de viaje y que ya lo hablaríamos. Me hace prometerme que la llamo. Le digo que sí. Su aterciopelada voz me ha puesto un poco cachondo, y mi mente ha divagado por el cercano pasado... Cambio de tercio, no pensemos en eso.

Salgo de la furgo. Hace un día soleado pero el mar está muy echado. Lo pienso un rato y opto por pirarmelas para Galicia. A las rías altas. ¡Caña!

El viaje de Peniche a Ortigueira me lleva casi seis horas y parando solo a repostar y comer un pincho, llego a mi destino a las cuatro de la tarde. Hace sol, con algún intervalo nuboso y hay algo de viento de poniente.

Fijo mi destino final en O porto de Espasante, al lado de la playa de Espasante, pero... el mar sigue sin convencerme nada. Estoy cansado pero, si quiero aprovechar el día mañana, tengo que dar con la playa adecuada. Continúo ruta hasta Faro. Ya estoy hasta los mismísimos de conducir, pero conozco una miniplaya, "secret spot" que suele funcionar bien. Es una miniplaya orientada al noroeste bastante cañera. Al echarle un vistazo no me ha decepcionado. Regreso a Faro, que está al lado y cojo habitación en el Hotel Alameda. Ceno en el propio restaurante del hotel y después de charlar un rato con Elsa (que dice me echa mucho de menos y que ha surfeado un rato por la mañana), me voy a dormir. Espero surfear mañana a gusto.

Martes 28 de Febrero

Hoy, por supuesto, me he levantado solo. Me asomo a la ventana y hace un día soleado pero sopla un levante del carajo. Si cojemos la kite nos vamos a ir a Vigo... Desayuno y me voy a la playa. Trancho ha llegado ya con Sandy. Los dos sonríen como gilipollas, henchidos de sexo... supongo.

-¿Qué tal Tranchito? ¿Te lo has pasado bien?-pregunto.

El tio sonrie irónico:

-De puta madre, socio. Pero la morena preguntó si eras maricón... y le dije que sí, no se me ocurrió otra cosa para disculparte-dijo riéndose a gusto.

-Me parece muy bien. Esta noche, espero darte lo tuyo...

Se parte el pecho el muy subnormal.

Hemos terminado el curso y ya toca pensar en marcharse, pero ¡cuál es mi sorpresa cuando Trancho me dice que se queda unos días más!

Este tío se enamora más rápido que un chorbo de 14 años. Le digo que vale, que me las piro yo solo, de modo que, a eso de las seis, pongo rumbo al norte. Pienso hacer escala en Peniche, pues pienso subir por Portugal. Me gustó la costa lusa.

Además, aprovechar el buen tiempo es algo fundamental, pues aún queda bastante invierno y costará que se asiente la bondaz climatológica con cierta estabilidad.

Lunes 27 de Febrero

Empezamos el lunes dándole al kite a modo. Especialmente yo, porque Trancho seguía picando nuca con la profesora, y al final el cabrón de él embocó la bola al hoyo. Es decir, que se las apaño para que quedáramos con unas amigas a cenar. Putas ganas que tiene el mamonazo de meterme en compromisos... ¡Y qué compromisos! Resulta que nuestra Sandy nos aparece, en el garito en que habíamos quedado, con una morena IMPRESIONANTE, que la verdad, hacía sombra a nuestra teacher. Hasta Trancho palideció. Alta como yo, curvilínea como la carretera a los Lagos de Covadonga y morena como una mora. Un verdadero hembrón. Se llama Yaiza y, claro, es canaria. Maja, risueña, windsurfer, profesora de aerobic, de inglés, de, de, de... Estoy flipando en colores.

Tomamos algo y vamos a cenar por ahí. Risas, buen rollo... y mi conciencia iniciando una guerra de poder a poder con mis ganas de ejercer de Black & Decker.

Al final, y gracias al cielo, se impone mi conciencia y la imagen de mi nonato vástago en las entrañas de mi chica. Toreo bien la noche y aunque Trancho se va con Sandy a mojar, yo me voy a la playa a remojar... para bajar el calentón. 

Domingo 26 de Febrero

El viernes lo pasamos de cine en la noche gaditana. Regresábamos a Tarifa al amanecer cuando nos dio el punto de hacer una parada en El Palmar para surfear un rato y aclarar nuestros abotargados cerebros.

La playa de El Palmar es de fina y dorada arena con una anchura media de 80 metros en muchas de sus zonas. Sus aguas son muy limpias y de poca profundidad. Aunque no existen urbanizaciones cuenta con muchos servicios, como supermercado, farmacia, restaurantes, ventas, hostales, vigilancia de playa, puesto de socorro (junto a Torre Nueva), puesto de salvamento, policia, limpieza de playas, pasarelas de acceso a la playa, señalamiento de peligro, aparcamiento, etc., en fin, todo lo necesario para disfrutar del deporte y el ocio. Luce el sol y sopla viento moderado.

El mar está pequeño pero puede servir. Cuando nos cansamos de intentar coger miniolas, salimos a tomarnos una tapa y un par de cañas. En El Palmar se respira surf a tope, y está atestada de escuelas y tiendas. Nos compramos unas camisetas y Trancho además unas zapatillas super horteras. En su línea.

Comemos en un burguer y después de unos cafés regresamos a Tarifa. Nos duchamos y salimos a dar una vuelta. Cenamos en el hotel.

Estamos muertos de sueño. A dormir temprano.

El Domingo lo dedicamos a grabar imágenes con el helicóptero, especialmente de kitesurf y de windsurf y eso que casi tenemos un accidente por causa del fuerte viento de poniente. Trancho salvó la nave en un alarde de pilotaje.

Luego fuimos hasta la peña del Athletic y vimos el partido; empate a unos con el Villareal. Seguimos en zona Champions.

 

Viernes 24 de Febrero

Segundo día de curso. Ya nos damos unos vuelitos majos, salpicados, claro está de soberanos zurriagazos, pero ¡qué se le va a hacer, son gajes del oficio! Además, el agua está bastante buena, ni comparación con las gélidas cantábricas.

Lo pasamos de puta madre, esa es la verdad. No me apetece ni un carajo regresar a casa, además, aunque teníamos previsto volver el lunes comprendemos que necesitamos más horas de aprendizaje y renovamos por dós días más que cuentan a partir del lunes.

Por la tarde nos vamos a Cádiz para darnos un garbeo y ver al ambiente nocturno. Como cada día, hablo un par de veces con Elsa, a la que le parece bien que prolonguemos la estancia en la punta meridional de España. También me dice que la revista está en la encuadernación y nos la entregan el martes o miércoles.

 

Jueves 23 de Febrero

Ayer nos acostamos tarde pero nos hemos levantado más bien temprano. Hemos preguntado por escuelas de Kite y nos han recomendado la de Aurelia Herpin, una campeona de velociadad o algo así. Cogemos un curso semi-privado de dos días a razón de 6 horas por jornada a un precio de 180 Euros por barba. Empezamos hoy mismo. La profesora que nos toca se llama Sandy, es australiana y está como un queso. A Trancho se le hace la boca agua mirando a la pava. 

Un curso de iniciación comienza en la arena con una cometa, dónde se toma contacto con la fuerza de la cometa en las distintas posiciones de la ventana de vuelo y su comportamiento en función de la velocidad. Con este procedimiento aprendemos a subir y bajar y soltar la cometa. Se pasa posteriormente al agua y se practica el "bodydrag" desplazamiento en el agua sin la tabla. Esta técnica permite recuperar la tabla en el agua, después se practica el "waterstart" o salida con la tabla desde el agua. Hasta ahora no es demasiado complicado, si no fuera porque Trancho le tira los tejos a la surfera sin recato alguno.

Comemos unos bocatas y descansamos un rato hasta que por la tarde ya comenzamos con las tablas. Hace bastante miedo y el asunto impone, pero las sensaciones son acojonantes.

Terminamos a las cinco. Estamos cansados pero satisfechos.

Nos vamos de cañas y picamos algo por ahí. Mañana a por más.

Miércoles 22 de Febrero

Con día fantástico de sol y mejores temperaturas emprendemos viaje hacia nuestro destino, Tarifa. Hicimos el viaje en un suspiro y llegamos a media mañana, el tiempo justo para comernos un pepito de ternera y unas cervezas Alhambra. Luego buscamos hotel. Elegimos, además de por su sugerente nombre, El Escondite del Viento, en el centro histórico de Tarifa. Situado en el casco antiguo, se ha reformado una casona de principios del siglo XIX, dándole un a atmósfera completamente diferente al resto de los establecimientos hoteleros de la zona. Decorado con muebles de los diseñadores más emblemáticos del siglo XX. Ideal para no mover el coche en las noches y caminar hasta los cercanos bares y restaurantes. Aunque situado en el centro, El Escondite del Viento se encuentra en un rincón muy tranquilo, un espacio dónde se rinde culto al silencio.

Tomamos unas cañas por el casco antiguo y nos vamos a comer.

Nos dejamos caer por el INTI, fabuloso restaurante frente al puerto de Tarifa. Cocina creativa, ambiente relajado con vistas a Marruecos. Comemos de lujo.

Dedicamos la tarde a darnos una vuelta por el siempre animado ambiente tarifeño. Mucho kiter y windurfistas, chicas guapas y aventureras y el eterno viento...

 

Martes 21 de Febrero

Me levanto temprano, y con buen ánimo. Elsa me llamó por la tarde-noche y estuvimos hablando un buen rato. Me dijo que me echaba de menos y le reproché subliminalmente su madritis. Me explicó que era lógico y que tenía que comprenderlo, que el día de la boda es el más importante para una mujer. Pensé que estaba loca, si su día más importante iba a ser el día que se casara con un cierrabares como yo. En fin, hoy estoy feliz.

Nos entregamos el Trancho y yo de lleno al asunto del helicóptero, grabando bajadas de riders experimentedos, tomas de las estación...  Trancho tiene mano para el heli, si señor, es un puto fenómeno.

No aguantamos y nos vamos a media tarde al hotel para ver lo grabado... ¡Ostiaaaaa! Acojonante. Flipo. Flipamos. Esto es una mina.

Mañana nos vamos a Tarifa.

Por cierto, hemos conseguido venderle al director del hotel un banner por todo el año, así que las habitaciones las hemos amortizado con creces... Como decía Hanníbal Smith, "me encanta que los planes salgan bien".

 

Lunes 20 de Febrero

Esta vez, serenos y depejados, con frío pero un sol radiante, Trancho y yo nos hemos metido una sesión snow freeride de cojones. Lo hemos pasado como animales salvajes. Toda la mañana a taco, con algún que otro paréntesis para fumarnos un canutillo y echarnos unas risas. Y eso que estaba mosqueado porque por la noche llamé tres veces a Elsa y no me cogió el teléfono. Hoy me ha llamado por la mañana y no se lo he cogido yo. Luego me he arrepentido. Me ha parecido una niñería por su parte. Elsa suele tener sus razones lógicas y yo nunca... En fin, la llamaré por la noche.

Comemos unos bocatas de lomo con pimientos y luego nos entregamos a la vanidad, es decir, a filmar nuestros frees con el helicóptero, que cada vez controlamos mejor.

Claro que para eso tuvimos que alquilar una motonieve. Al final, lo pasamos tan de puta madre con la motonieve que se nos fue la pinza y con el helicóptero, apenas grabamos nada.

Ya de noche, decidemos quedarnos un día más y ser profesionales y utilizar el heli. La motonieve es solo un instrumento de transporte...

 

 

Domingo 19 de Febrero

Esto no es serio. Se supone que hemos venido para hacer reportajes y bueno, por qué no, pasarlo bien, pero se nos va la olla a la mínima. Hemos llegado a la estación de esquí a las cinco de la tarde, cuando, después de una comida opípara, se nos ha pasado la resaca. Me cago en los finos, los cubalibres y la puta que los parió a todos.

Cuando llegamos, teníamos tantas ganas de esquiar como de pegarnos en los huevos con un bate de beisbol (vale, baseballl), de modo que hemos sacado a pasear el helicóptero... ¡Joder, de puta madre! Para ser unos novatos hemos hecho unas tomas cojonudas con la GoPro. Atisbo gran utilidad al cacharro este... bueno, a los dos, cámara y helicóptero.

Hemos cogido habitación en el Meliá Sierra Nevada, para darnos un lujo, pero con idea de sacarles pasta en publicidad. El Hotel Meliá Sierra Nevada es un fantástico establecimiento de cuatro estrellas que se encuentra ubicado en pleno corazón de la estación de esquí a sólo 100 metros de los remontes mecánicos. Nos parece cojonudo. En la habitación, y antes de cenar, abrimos el Mac y vemos las imágenes del helicóptero. Flipamos en colores, y eso que aún hay mucho que pulir... Estoy encantado de haberlo comprado.

 

Sábado 18 de Febrero

Después de la de anoche, no hemos estado operativos hasta el mediodía. Para esos entonces, con un sol pleno que se agradecía, hemos desayunado como reyes y hemos partido hacia el sur. Nuestro próximo destino es Sierra Nevada, donde por supuesto hay que hacerse uno par de días de deporte blanco. Después de valorar si vamos directamente a la nieve o pasamos por la capital a echar un vistazo al ambiente, optamos por la segunda opción.

Llegamos a Granada de noche y como es sábado y hace una temperatura agradable... y nos sigue picando la camiseta, nos quedamos a disfrutar de la noche granadina. Estamos como cabras.

Después de habernos ventilado un sinfín de cervecitas cenamos de tapas por la zona antigua y luego, ya engorilados, nos pillamos un taxi y nos vamos al barrio de Sacromonte a flipar con el flamenco, que tanto a Trancho como a mí nos gusta un montón. El problema es que estábamos demasiado borrachetes y al final la liamos parda con unos gitanos. Salimos por patas y no nos cosieron a baldeo puro sacromontino de petaca. Estamos como burros.

De Sacromonte nos bajamos de nuevo al casco urbano y seguimos echándonos cubalibres por la cabeza hasta que el sol del alba se asomó sobre la Alhambra.

 

Viernes 17 de Febrero

Ayer, que no hacía mal tiempo al fin, Trancho y yo nos dedicamos a practicar con el ya reparado helicóptero en la playa. Eso sí, con mucho cuidadito. Le vamos cogiendo el tranquillo, especialmente Trancho, que parece más hábil que yo con el ingenio. Hacemos unas tomas con la GoPro adaptada y el resultado nos satisface bastante.

Hemos madrugado lo justo. No tenemos prisa. Hace un día fresco pero no tanto como días atrás. Nos detenemos en Valgrande-Pajares para hacernos una de snow. Aprovechamos el día y partimos a media tarde, cuando cierran las pistas.

Llegamos a dormir a Salamanca, donde tenemos ganas de hacernos unas risas y vivir la noche de viernes disfrutando de las bondades de la ciudad castellana. Cojemos habitación en el Hotal Condal, que está al ladito de la zona de ambiente de Salamanca. Lo pasamos de puta madre tomando vinos y comiendo pinchos deliciosos...

Llegamos a la habitación a las cinco de la madrugada con una buena merluza.

 

Miércoles 15 de Febrero

Estoy hasta los huevos del frío. Sobre todo de nubes. Debo de ser celta a tope porque con los mantos nubosos siento que se va a caer el cielo sobre mi cabeza de chorlito. Como ahora estamos en una fase de in-pass, entre que si nos llega la revista de la imprenta y tal, le digo a Elsa que me gustaría irme una semana por ahí. A ella no le parece bien, ahora está super apegada a su madre mariconeando cosas de la boda. Me larga que me vaya yo si quiero, casi intuyo que lo desea. Tus deseos son órdenes, pienso para mí. Llamo a Trancho y monto un viaje. Al tío le parece cojonudo. El destino es Tarifa y el objetivo aprender a hacer kite.

Salimos el viernes.

 

Martes 14 de Febrero

No sé, se acerca la fecha de la boda y tengo sentimientos contradictorios. El cuerpo me pide marcha, o sea, alguna aventurilla como las del verano, que tanto echo de menos. Hoy he surfeado un rato pero el mar no estaba bueno. Luego he ido a hacer compras porque me apetecía cocinar algo especial: txangurro. La verdad es que da un trabajo tremendo pero está cojonudo, ¡qué pena que sea tan efímero!

Siesta, que no perdono si puedo, y tarde de trabajo en la web. Me aburro.

 

Domingo 12 de Febrero

Nos pasamos el día esquiando. El tiempo está algo mejor, aunque hace un frío del carajo. Nieva, pero no tanto como ayer.

Al final de la tarde, después de solo parar a comer un bocadillo, Elsa dice que está agotada. Se está haciendo de noche y no tenemos necesidad de marcharnos, por lo que pasamos la noche en la estación con idea de bajar mañana cuando nos apetezca. Es lo bueno de no tener jefes ni obligaciones fijas.

Sábado 11 de Febrero

¡Qué sorpresa! El viernes, Elsa me dijo que podíamos irnos con la autocaravana a San Isidro para pasar el fin de semana. ¡Por fin un poco de actividad! Me informo en la web, que dice que están abiertos 30 kilómetros de pista y operativos sectores de Cebolledo, Requejines, Riopinos y Salencias. Para allá nos vamos con todo el bartulario. Salimos hoy temprano.

El cielo está cubierto y nieva. En cualquier caso hay bastante gente. Encuentro un buen sitio para aparcar y salimos a dar una vuelta. Hace viento y algunos remontes están fuera de servicio de modo transitorio.

Comemos en uno de los restaurantes y echamos una siesta. Por la tarde, salgo a hacer un poco de snow mientras Elsa se queda a leer un rato. Una hora y media de tabla y ducha en La Ballena.

Hago para cenar huevos fritos con patatas.

 

Jueves 9 de Febrero

Sigue lloviendo, y así desde el domingo. Me cago en la ola siberiana y en las nubes, aunque claro, para el tema de los deportes de invierno, estupendo, que ya tardó la nieve en llegar por estos pagos.

Hoy toca ir al ginecólogo con Elsa. Tenemos cita a las doce y media, de modo que decidimos pasar el día en Oviedo. Mi chica insiste en llevar al perro y a pesar de que yo recomiendo no hacerlo, como es normal, se sale con la suya.

El gine nos dice que todo en orden, la cosa va bien. Damos una vuelta por el Corte Inglés y luego seguimos por las calles del centro, aunque con paraguas. Bueno, la vuelta por el Corte Inglés la da Elsa, por que yo me tengo que quedar con Keka afuera. Ir con paraguas es un coñazo pero ir tratando de controlar un perro que flipa con el bullicio urbano, todavía más.

Con el perro no se puede ir a ninguna parte a comer y no queda más remedio dejarlo en la furgo. Comemos en la sidrería de Del Arco. Mucho ejecutivo pijo y nena mona.

Sigue lloviendo, y solo me consuela pensar que en las alturas, estará nevando.

 

Martes 7 de Febrero

El lunes llevamos la revista a imprenta. Calculan una semana de trabajo y por lo tanto es presumible que esté lista y dispuesta para entregar al distribuidor el lunes o martes de la semana siguiente.

Elsa, aprovechando que el trabajo de la revista está terminado, desaparece como por arte de magia a seguir con sus preparativos. No entiendo para qué tantos preparativos.

Yo, no sé a cuento de qué he vuelto a acordarme del Club del Mar y me decido a indagar sobre el asunto, para lo que llamo a un amiguete que trabaja en el Ayuntamiento. Me dice que se informará y me tendrá al tanto.

Hoy martes, con un tiempo infernal de lluvia y viento fríos, casi nos hemos pasado el día en La Ballena, leyendo y viendo la tele. No me gusta nada este tiempo.

 

Domingo 5 de Febrero

Como era de esperar, Christian y yo nos pillamos una catalina de sobremesa de la cena de padre y muy señor mío. Estuvimos jugando al poker con una pareja de gallegos, novios esquiadores, de los que cabe destacar que la tía, Natalia, estaba buenísima. A las dos de la mañana, nevando a bloque, se nos ocurrió la feliz idea de darnos una vuelta por los alrededores casi en mangas de camisa, con una botella de Fray Angélico y unos porros.

Hoy tengo una resaca de campeonato que se suma a una pulmonía de mil pares de cojones. Christian está igual.

Nieva a todo lo que dá y hace un frío del carajo. No estoy para esquiar y aunque mi amigo ha quedado para hacer unas bajadas con los gallegos, yo me despido y me preparo para la vuelta.

Me subo en la furgo consciente de que tengo fiebre, además de un tremendo dolor de tarro. Sin embargo, me pica la camiseta y no tengo muchas ganas de volver a casa. Llueve a cántaros en cuanto me aproximo al nivel del mar. El mar está poderoso pero las olas son cojonudas, espaciadas y consistentes, un swell digno de surfear en Frexulfe... Total, si ya estoy jodido, lo más que puedo es ponerme peor... Una sesión me llama y a pesar de la insistente y densa lluvia, me llego hasta el spot. Solo tengo una tabla corta algo tocada y... ¡joder, no tengo el traje de invierno! Solo tengo un traje corto de 3 mm. que siempre llevo doblado en un compartimento de la furgo, por si acaso. Me hago un canuto y pienso, sentado en el interior de mi Vito. Estoy colocado y decidido. ¡Vámos allá!

Me cuesta un triunfo coger temperatura y además solo aguanto cuarenta minutos. Me duele la cabeza por el frío y no siento parte alguna de mi cuerpo, pero ha logrado un tubete bastante majo y un par de floatters sensacionales. Salgo aterido de frío. En la furgo, me cuesta un triunfo recuperar mi ser, con la calefacción a tope y dándome friegas con una vieja toalla.

Me tomo un caldo en Otur que me alegra el interior ánimo. Sigo viaje y llego a Salinas a eso de las cuatro y media.

Elsa me espera sonriente y después de darme una ducha caliente y ponerme ropa limpia, le cuento y me cuenta...

 

Sábado 4 de Febrero

Al fin tenemos listos los pdf con la revista, lista para llevar el lunes a la imprenta. Al final salen 88 páginas y va razonablemente bien de publicidad. Estamos cansados, sobre todo yo, ya que la labor de Elsa había terminado ya con el cierre de la publicidad. Después de sacar a dar una vuelta al perro, Elsa me dice que se va, que ha quedado con unas amigas para planear la despedida de soltera y comprar algunas cosas, que come con ellas por ahí. Yo paso de esos rollos. Pienso en cómo voy a emplear el día. Creo que me voy a dar una vuelta por Leitariegos, que no he ido nunca a esquiar.

Monto la tabla de snow en la furgo y me las piro. Cuando estoy saliendo de Salinas me llama Christian. Le cuento mis planes y me dice que nos vemos allí, en la estación, que está cerca pues ha pasado la noche con una jabata en Taramundi.

La Estación Invernal de Leitariegos es una pequeña estación que se ubica al noroeste de la provincia de León, concretamente en la comarca de Laciana (reserva de la Biosfera) y en el límite con el Principado de Asturias. Sus pistas yacen sobre la base del Cueto de Arbás, el primer 2.000 de la Cordillera Cantábrica recorriendola de oeste a este. Si el entorno natural que rodea a la estación es excepcional, las variadas rutas alternativas que se abren al visitante se multiplican en las vertientes leonesa y asturiana. La estación cuenta en su base con un pequeño hotel y en un radio de 35 kilómetros están disponibles más de 1.000 plazas hoteleras.

Llego a eso de las doce y media. Llamo a Christian pero me da apagado o fuera de cobertura. No tengo intención de esperarle y si acaso ya nos llamaremos después. Me entero de que están abiertas 3 de las 11 pistas y 4 remontes de un total de 9. No hay más que algo menos de dos kilómetros esquiables pero me agrada el cambio de paraje y en poco tiempo estoy deslizándome por la nieve lacianesa.

Aprieta el hambre mis tripas después de un par de horas de deporte, de modo que lo dejo hasta la tarde. Al fin, cuando estoy tomando un caldo en el Albergue de Leitariegos, me vuelve a llamar Christian. Que está llegando. Le digo de comer y me dice que de acuerdo, que en el Albergue se come bien y que nos vemos ahí. Christian llega solo. Nos saludamos y le pregunto por la chica. Me dice que tenía trabajo, ya que es la gerente de un núcleo rural en Oscos.

Comemos cocido leonés y vino de Rioja.

Tarde de esquí hasta que anochece. Luego, bien cansados, tomando un par de cervezas, Christian propone quedarse a dormir en el albergue y esquiar desde mañana temprano. A mi no es que me resulte muy atractiva la idea porque la estación es pequeña y ya la tengo muy vista, no hay muchas opciones. Sin embargo, me siento cansado y no tengo ganas de tragarme 120 kilómetros hasta Salinas. Llamo a Elsa y se lo comento. Le parece muy bien. Asunto arreglado.

 

Jueves 2 de Febrero

La ola de frío siberiano ya está instalada en Europa, y aunque a nivel peninsular afecta más a la zona noroeste, en Asturias el frío es muy intenso y nieva a ratos, pero no lo suficiente como para cuajar. Sin embargo, las estaciones de esquí asturianas y leonesas están recibiendo nieve a modo. Apetece una escapada pero estamos en pleno cierre de la revista en papel y ultimo la maquetación, hago anuncios y corrijo errores. Trabajo a tope...

Martes 31 de Enero

Me han llamado temprano unos amigos de León que tienen una agencia de publicidad que se llama Lokomotion. Parece ser que tienen un par de clientes para la revista y como me voy a media mañana hacia la capital leonesa. La idea es cerrar un poco el trato y luego darme una esquiada.

Nos vemos en la agencia a la una y luego de cerrar el trato nos vamos a comer. Estoy de regreso a las cinco y me detengo en Valgrande.

Tiro de tabla un par de horas y luego me tomo un café. En la tele dicen que llega una ola de frío del carajo, y como si fuera precognitorio se pone a nevar. No tengo las cadenas en la furgo, así que me las piro, no sea que me cierren el puerto.

Al llegar a Salinas, Elsa no está en la oficina. Estoy ahí un rato y luego me voy para la autocaravana. Ni rastro de ella. Imagino que está con su madre.

Tengo hambre y maquino qué cocinar para la cena. No hemos hecho provisión de víveres, y tendré que conformarme con improvisar algo a base de conservas y poca cosa más.

Elsa llega tarde. Me dice que ha estado haciendo cosas con su madre y me aturulla con asuntos de la boda. Me pone la cabeza como un botijo.

Me acuesto enseguida alegando cansancio. Me quedo frito enseguida.

 

Lunes 30 de Enero

Hoy, y después de un muy extraño fin de semana, Elsa y yo, nos vemos en el trabajo. Nos besamos y omitimos comentar nada. Bueno, al menos durante unas horas de trabajo intenso. Luego, salimos a tomar un café y entonces Elsa se soltó.

-Ya tenemos iglesia-dijo sonriente.

Hice lo mismo; sonreí.

-¿Ah sí, cuál?

-La capilla del colegio Peñamayor.

Ella estudió en Peñaubiña, que se fusionó con otro de Gijón y montaron un único colegio femenino del Opus Dei, llamado Peñamayor.

-Estupendo-respondí. La verdad es que me parecía bien.-¿Y qué día?

-El 17 de marzo. A las doce del mediodía.

También me parecía bien, pero en cualquier caso hizo como que me parecía mucho mejor aún. La besé con ternura y le dije:

-Avisaré a Celso.

-Estupendo. Ahora habrá que hacer la lista de invitados… y muchas cosas más.

Apuré el café.

-Espero que no se nos vaya la olla con los invitados y demás, quiero decir que habíamos hablado de una boda muy íntima.

-Ya…

Me dí por jodido.

Volvimos al trabajo, pero ya no pude trabajar. Elsa hablaba cada poco con su madre y sus amigas por teléfono y yo estaba empezando a agobiarme. Hacía buen tiempo, al menos sol y decidí excusarme para darme un baño.

Estuve un par de horas en el agua sin prestar demasiada atención a lo que hacía. De ahí que me zumbara dos tortas respetables y no me saliera a modo ni una puta maniobra; ni las más sencillas. Al final opté por salir. En la arena empecé a encontrarme mal.

Sentía una presión en el pecho que hacía latir aceleradamente mi corazón. Al tiempo, un fuerte hormigueo me recorría las piernas. Me quedé pálido. Creía que me estaba dando un infarto y, la verdad, me acojoné un montón. De hecho, recé un acto de contrición. Luego, pasó.

Me cambié de ropa y me fui a tomar una cerveza. Me sentí mejor. Luego me empujé otra. Más, mucho más calmado. Pensé que a lo mejor se me había cortado la digestión del desayuno y no le dí más importancia al asunto. Decidí no comentarle nada a mi chica. Comimos unos sándwiches enLa Ballenay luego dormitamos un poco.

Por la tarde seguimos trabajando. Llamé a Celso y le conté lo de la iglesia y la fecha. Me dijo que no había problema y que se arreglaría.

Cena a base de tortilla de patatas y cebolla, que Elsa hace de cine.

Me costó dormirme. No conseguía que mis piernas estuviesen quietas.

 

Domingo 29 de Enero

Ha sido un fin de semana intenso en emociones. El sábado, bien temprano, me llamó mi amigo Celso, el cura. Que estaba todo arreglado, solo teníamos que buscar iglesia y día. Al conocer la noticia, Elsa se puso muy nerviosa y se fue pitando a casa de sus padres. Me quedé como un gilipollas sentado en la autocaravana. Había buen mar, y aunque el frío era intenso me dí un baño de una hora escasa. Me costó entrar en calor a continuación. No surfeé a gusto porque mi cabeza estaba rumiando el tema de la boda, el niñ@ (Elsa tiene ya una barriguita notoria), el futuro, la libertad… En fin, que me agobié un poco. Bueno, de hecho me dieron ganas de salir huyendo hacia destino desconocido.

A eso de las doce y media me llamó Elsa. Que estaba liada preparando el asunto de la boda, buscando iglesia… que si iba a comer a casa de sus padres. Le dije que no se preocupara, que tenía cosas que hacer y que ya nos veríamos por la tarde.

Me fui a dar una vuelta por Salinas, tomando un vino aquí y otro allí. Me compré la revista Emprendedores y eché un vistazo a un reportaje sobre la venta en redes sociales. Luego me dejé caer por el Ewan y piqué algo de sushi.

Me dormí enLa Ballenaviendo una película. Cuando me desperté ya había oscurecido.

Miré le móvil por si había sonado y no me había enterado, pero no.

Me fui a la oficina y trabajé un rato, pero no podía concentrarme. A las nueve llamé a Elsa. Que si iba a cenar. Yo que no. No me apetecía un carajo. A ella no le pareció bien y dijo que se quedaba a dormir en casa de sus viejos.

Llamé a Trancho y quedé con él en Oviedo para dar una vuelta. Ya sabía cómo iba a acabar la cosa pero se me caía el cielo encima y necesitaba compañía y actividad.

Cenamos enLa TabernaAndaluzay luego nos fuimos de copas. Desfase total. Terminamos con el alba “bien maduros”. Nos empujamos un chocolate con churros y más jodido que una ramera a tres turnos me fui para Salinas.

A la hora de comer se presentó Elsa que se imaginó la situación. Se enfadó un poco pero me hizo un caldo y me dejó dormir la mona, cosa que le agradecí mucho. Domingo en blanco. Cuando volví a despertarme me encontré de nuevo en la más profunda soledad. Elsa me había dejado una nota un tanto irónica: “Voy a dormir a casa de mis padres para que descanses tranquilo. Mañana nos vemos en la oficina”.

Empiezo a estar un poco hasta los huevos.

 

Viernes 27 de Enero

Después de tanto trabajo, ya tocaba algo de deporte. Bien temprano nos hemos subido a Valgrande para esquiar un rato. Había más gente de la que pensaba, supongo que ricos y parados. Llovía por el camino y nevaba arriba. Luego ha escampado y hasta se asomaba el sol a ratos. Toda la mañana esquiando. Comemos unos bocatas en la estación y por la tarde bajamos hasta Mieres a tomar unas sidras. A pesar de lo fresca de la tarde, hay ambiente en la plaza de Requejo con mucha gente fuera de los chigres, sobre todo fumadores. Picamos un poco de tortilla paisana y calamares.

Vuelta para Salinas. Pijama, sandwiches de jamón y queso, películita en la cama (Endless summer) y a dormir.

 

Miercoles 25 de Enero

Han sido dos días de intenso trabajo editando, escribiendo, tirando de photoshop... El resultado está siendo muy sorprendente; no esperaba tanto. Según Elsa, eso va a traer nuevos patrocinadores. En efecto, hoy miércoles, han llamado de Atomic, interesados en anunciarse con un enlace web (qué bien funcionan las redes sociales para promocionar las cosas). Así, con mal tiempo y mucho trabajo, han pasado dos días que nos dejan abocados al final de la semana. ¡Cómo pasa el tiempo!

 

Lunes 23 de Enero

Llevo toda la noche montando videos, poniéndoles música y hasta voz en off. El resultado me parece cojonudo. Me da el alba frente al ordenador. Elsa se ha ido a trabajar y yo me echo un rato. No consigo dormir, de modo que me asomo al mar. Está para darse un baño. Claro, me lo doy. Luego voy a la oficina. Me dice Elsa que los de Grandvalira han dicho que sí, que apuesta por el proyecto y ponen pasta. Estupendo. Al menos, justifico algo del mambo que hemos pasado Trancho y yo por ahí.

Empieza a resentírseme el hombro. Será por el surf.

Comemos algo en El Carmín. Tenía ganas de pulpo y parrocha. Siestecita y luego sesión larga con la web. Aún no tengo rematados los videos y no los cuelgo. Mañana, bien despejado, me pongo a ello.

Cena: huevos a la flamenca con jamón y espárragos. A dormir viendo la tele.

 

Domingo 22 de Enero

A Elsa se apetecía subir a esquiar y no podía decirle que no. A las diez y media estábamos allí. Había más gente que en la guerra y eso que aún faltaba por llegar el grueso de los domingueros-esquiadores.

Aprovechamos para darle al asunto un par de horas hasta que aquello se volvió impracticable. Luego comimos en Campomanes y regresamos a Salinas. Parece que a mi chica le ha sentado bien la esquiada porque está de muy buen humor y habla de surfear mañana antes de trabajar.

A mi me parece de perlas.

Por la tarde pasamos por la oficina. Tengo ganas de echarle un vistazo al material que hemos grabado Trancho y yo estos días. Hablando del rey de Roma, nada más encender el ordenador entra por la puerta. Ha venido en autobús a por su coche.

Echamos el rato viendo el magnífico material audio-gráfico que hemos conseguido. Buenísmo; Elsa está flipando. "¡Qué buenos sois, chicos!"

Con esto, tengo para hacer virguerías.

 

Sábado 21 de Enero

Resacón de aquella manera. Tengo el tarro como si tuviera dentro al MOPU trabajando a destajo. ¡Joder, Trancho ha echado la pota por la noche! ¡Será hijo de puta! Esto no puede ser, ya tenemos una edad... Los desfases estos son para lo jóvenes. Despierto a Trancho, al menos lo intento. No hay modo. Está grogui. Salgo en busca de un bar. Encuentro uno bien cutre pero al menos tienen café. Me tomo uno, luego pido un caldo que me asienta el estómago, y luego un par de cervezas. Estoy mejor.

Con Trancho semi inconsciente me pongo al volante y arranco. Nos vamos. Además del dolorcillo de cabeza me asaltan los remordimientos de conciencia. Elsa embarazada, trabajando, siendo responsable... y yo de risas, con un clavo épico y un tronco dormido entre vómitos en la furgo. ¡Qué va, esto no puede ser!

A las once menos cinco estamos en Oviedo, en frente del portal de Trancho. Le despierto a ostias y prácticamente le dejo con sus bártulos tirado en el portal y me las piro. Al poco me doy cuenta de que su coche está en Salinas. ¡Me cago en todos mis estudios! Bueno, ya lo arreglaremos mañana. Paro en la gasolinera de la autopista para limpiar los etílicos miasmas de mi amigo. Luego reanudo camino y al poco estoy en Salinas.

No hay nadie en la furgo y tampoco en la oficina. Imagino que Elsa está en casa de sus padres. ¡Mierda, no tengo llaves de La Ballena! Puerca miseria.

Miro el mar. Está bien. No hay otra alternativa, surfeemos pues.

 

Viernes 20 de Enero

Nos despertamos con la noticia de que Valgrande-Pajares estaba abierta. Tal y como va la temporada, y lo que queda de ella, optamos por no perder la ocasión y salimos para Asturias cagando melodías.

Día tristón, cubierto pero con una temperatura inusualmente alta. Mala cosa para la nieve.

Llegamos a la estación a media mañana. El sol seguía escondido. Nos pusimos a la faena. Muy poca nieve y mucha gente, sobre todo asturianos y leoneses, ávida de quitarse el mono. Un lío. Por la tarde nos dedicamos a vaguear un rato y luego decidimos bajar a León a darnos una vuelta. No le he dicho a Elsa que estamos en Asturias porque si se entera de que no voy a dormir a casa estando tan cerca, a lo mejor no le parece bien.

En León, la cosa se nos fue de las manos y la liamos parda. Dormimos en la furgo borrachos como cubas.

 

Jueves 19 de Enero

Día surfero a tope. Mar aceptable que luego creció poníendose francamente divertido. Palizón tremendo con baño de mañana y tarde. Estamos hechos fosfatina, pero con muchos megas grabados en la GoPro. Por la tarde-noche nos dimos una vuelta por Santander y picamos algo por ahí. Temprano en el hotel.

 

Miércoles 18 de Enero

Llegamos a Zarautz. El sirimiri es agobiante y cansino, además hace frío, lo que me alegra, de cara a los esquiadores y los que viven de eso.

En fin, Zarautz estaba impracticable debido a la mala mar que había y decidimos cambiar hacia Cantabria, con lo que pusimos rumbo a Somo. Llegamos a la hora de comer y, por supuesto, comimos. Fue en el puerto pesquero de Santander y nos metimos una mariscada tremebunda. No fue muy cara. Por la tarde nos acercamos a Pedreña y tomamos unos cubalibres digestivos, ya cerca de Somo.

El mar no está bueno pero mejor que en Euskadi. Hace frío y optamos por seguir pasando de dormir en la furgo. Nos estamos volviendo comodones.

Cogemos habitación en el Bemón Playa, a pesar de que la playa no está a la vista, pero está bien. Es moderno y tiene buen restaurante.

Dejamos nuestros bártulos y nos vamos a dar una vuelta. No hay nada abierto que merezca la pena y nos tomamos unas gordas en una cervecería medio desierta. Cenamos en el hotel y nos vamos a dormir. Mañana surfearemos a tope, esté el mar bien o no.

Alea jacta est.

 

Martes 17 de Enero

Por supuesto, ayer jodimos el helicóptero. No mucho pero lo jodimos. Tendríamos que haber empezado a hacer pinitos con uno barato y eléctrico, pero parcemos de Bilbao; a lo grande. Se ha roto el rotor posterior. A ver cuánto sale la broma. Encima Trancho descojonándose.

Esquiamos por la tarde y grabamos tomas guapas, porque hacía un día de puta madre. Por la tarde tuve la entrevista con Verónica, la directora de márketing. Además de estar buenísima, compró publicidad, aunque eso sí, regateando precios como una mora de buena casta. Es que la cosa está muy jodida.

Se lo cuento a Elsa y ella me dice que también lleva una semanita productiva, que ya me contará. Que está muy bien y que no me preocupe, que todo va como la seda.

 

El martes nos dedicamos a la nieve como burros. Mi hombro está cada vez mejor y me estoy envalentonando en plan free de nuevo, pero con ciertas reservas.

Mañana nos vamos a Zarautz, que ya echamos de menos el agua... helada.

 

Domingo 15 de Enero

¡Está nevando! Nada me gusta tanto en invierno como la sorpresa, porque siempre lo es, de ver nevar copos gordos, trapo puro. Y eso ocurre esta mañana en la que está amaneciendo y madrugo, pues tengo demasiadas horas de sueño y necesito recuperar mi natural actividad. Desayuno como un cavador y salgo a dar una vuelta. Trancho se ha llevado la furgo. Me cago en sus muelas. Le llamo. Coge el teléfono enseguida:

-¡Socio, por fin nieva!

-Lo sé, lo sé. Venga, vente por aquí que me has dejado incomunicado.

Breve silencio. Se escucha el viento.

-Es que estoy esquiando. Espera un poco, dame un par de horas.

-¡Un par de horas, hijoputa!

 

Se me hace eterna la mañana, además de que los dolores se han acentuado con el frío. Al fin llega Trancho. Le doy la bronca, el pasa de todo y nos vamos.

-¿Dónde?-pregunta.

-Javalambre.

-Vamos allá.

Llegamos a la estación de Javalambre a media tarde, después de haber parado a comer unas deliciosas chuletillas de cordero con vino de somontano. Sigue nevando y es muy probable que tengamos que poner las cadenas en breve. Estamos en pleno corazón de la Sierra de Teruel, a 2.000 metros de altitud. El motivo de venirnos a Javalambre es que Elsa me ha conseguido una entrevista el lunes con la directora de márketing de Aramón, que vive muy cerca.

Estoy mejor, o al menos eso me parece, de modo que decido probar pistas fáciles tomar contacto. En el sector Sabina hago un par de bajadas por Ventisquero y Sabina. Dolores soportables. Anochece.

Bajamos a Camarena de la Sierra y nos alojamos en un hostal con el mismo nombre. Unos vinos y cena deliciosa.

Hablo con Elsa casi una hora. Fastum gel y a dormir. Mañana, tenemos previsto probar el helicóptero.

 

 

 

Sábado 14 de Enero

He estado toda la mañana en la habitación del hotel, sobre todo en la cama, debido a los dolores que tenía. Chateé con Elsa un rato y también hablamos por teléfono. Trancho se fue a esquiar por la mañana, quedando después en pasar por una farmacia y traerme algo para el dolor. Trajo Voltarén y Fastum Gel. Ambas cosas me vinieron bastante bien.

Comí con hambre y luego me eché una siesta para después dar una vuelta por el pueblo. Me dice Trancho si no me importa quedarme esa noche solo porque se va a ver a Clara la rider. Qué cabronazo.

 

 

Viernes 13 de Enero

Dedicamos todo el día de ayer realizando el reportaje de freestyle. Además de grabar escenas miles y hacer innumerable número de fotos, hicimos entrevistas a riders. Trancho estuvo todo el día picando el billete a una rider semiprofesional que se llama Clara, a quien por supuesto entrevistó y fotografió... y con la que el hijoputa se fue a media tarde.

No tuve noticias de mi colega y decidí acercarme hasta Andorra La Vella a darme una vuelta. Me compré un teleobjetivo 600 y... la gran locura: un helicóptero radiocontrolado impresionante. Es un Thunder Tiger Raptor 90 con todo lo necesario para realizar las mejores maniobras 3D sin la necesidad de piezas opcionales de materiales como carbono y ergal, un diametro de palas de 1,6m, el kit incluye el modelo a falta de motor y electrónica.

Ya me había rondado la idea de disponer de algo así para hacer tomas con la GoPro, pero fue dar con él y flipar en colores. Eso sí, me he dejado una pastísima en ambas chucherías. Me llama Trancho y dice que se queda con Clara y que nos vemos mañana. Le digo que vale y quedo con él en ir a buscarlo a las 10 de la mañana.

Cojo habitación en un hostal de la ciudad. Antes de ir a cenar, llamo a Elsa.

 

Hoy, con pocas nubes en el cielo, salgo de La Vella a las nueve, en dirección a Grandvalira. Me encuentro con Trancho, que tiene una cara de felicidad que manda cojones.

-Vaya nochecita, socio.

-No hace falta que entres en detalles.

-Y tú, ¿qué tal?

Le cuento lo del helicóptero. Flipa. Quiere verlo inmediatamente.

Le digo que ya habrá tiempo para eso porque nos vamos a Val d'Aran. Tenemos mucho material pero necesitamos más. Y más anunciantes.

Llegamos a Baqueira la hora del vermú. Tomamos algo caliente y luego comemos en La perdiu blanca. Buena calidad, pero algo carillo.

Por la tarde nos entregamos al deporte y nos hacemos todas las pistas negras que podemos. Cuando estaba llegando abajo de la Jordana me calzo una ostia del carajo. Llego a duras penas y con un fuerte dolor en un hombro. Me cago en mi estampa. 

Trancho también confiesa habérsela pegado pero sin mayores consecuencias. Yo no puedo ni conducir. Bajamos en busca de hotel y elegimos por internet uno llamado Tuc Blanc, en la carretera de La Bonaigua. Me tomo un whisky con la esperanza (inútil) de que aplaque mis cada vez más acusados dolores.

 

Miércoles 11 de Enero

Nuevo día muy frío pero despejado. No nieva ni de coña. La cosa se va a poner chunga como no caiga el maná helado. Nos desayunamos viendo la tele y nos enteramos de que se han producido varias muertes, tres creo recordar, en diferentes puntos de los Pirineos. Alpinistas con mala suerte o irresponsables. La montaña es magnífica pero peligrosa.

Cambiamos hoy porque Trancho ha quedado con unos colegas snowboarders que están muy pirados en Grandvalira. Así pues nos vamos hacia Encamp, y de ahí entramos en el maravilloso mundo de Grandvalira Freestyle, un espacio de encuentro donde todos los amantes del freestyle pueden conocer, utilizar y mostrar sus experiencias en los parks de Grandvalira, donde puedes ripar hasta las 9 de la noche si te queda energía.

Grandvalira es la única estación de los Pirineos que dispone de 4 snowparks en funcionamiento y una academia de freestyle en la que son instructores Mateo y Charly, además de integrantes del Grandvalira Freestyle Team, con quienes hemos quedado. Me caen bien los pavos, que andan por los 25-30 años. Preparemos el equipo de grabación y nos ponemos a filmar y fotografiar. Mañana a tope, con saltos de vértigo, kickers de infarto, uno de los snowparks más imponentes de los Pirineos... ¡estamos en la capital del deporte extremo!

Trancho me tiene preparada una sorpresa y ha logrado que nos reciba el director de la estación, un tal Maurice Lepré. Pero es que nos recibe en Caldea por la tarde. Vamos a probar y deleitarnos con los placeres reparadores del mayor centro de agua termal de montaña de Europa, con 6.000 m2 de lagunas interiores y exteriores, saunas, jacuzzis, baño de pomelos, baño azteca, baños indo-romanos, cascadas, camas con burbujas, mármoles calientes, masajes, tratamientos de estética y muchas cosas más. Ideal para evadirse y relajarse después de un día de esquí en Grandvalira.

Joder, esto es vida!

Después de quedarnos más relajados que si nos hubiéramos tomado un par de orfidales, quedamos con Maurice en la cafetería. Es un tipo cincuentón, con buena planta y estilo. Le contamos el proyecto, bueno la realidad, de Vidaventura. Escucha atentamente y parece complacido. Nos desea suerte y promete decirnos mirar el asunto con "cariño" a fin de destinar algunos euros a publicitar la estación.

Mateo y Charly nos dicen que es una locura pasa la noche en la furgo porque hace un frío de cojones y nos invitan a pasar la noche en su casa, donde conviven varios frees. Eso sí, tendremos que conformarnos con unas colchonetas y unas mantas.

De puta madre.

 

 

Martes 10 de Enero

Nos levantamos de la cama después de haber dormido como ceporros. Hace un día estupendo y tenemos unas ganas locas de deslizarnos por la nieve. El parte según internet en Arcalís es:

Nieve: Dura

Riesgo alud: 2/5

Grueso: 40/140cm

De puta sobra para nuestros ansiosos cerebros. Desayunamos a base de café solo (se nos ha olvidado comprar leche) y donuts revenidos. Sirve de sobra como aporte energético. Trancho se fuma un canuto. Yo paso.

-Se nota que vas a ser padre ¿eh viejo?-me dice el muy capullo.

-Si tengo un hijo como tú, me suicido.

Salimos volando hacia la estación.

No hay mucha gente, pero tampoco nos importa demasiado. Montamos las GoPro en los cascos y arrancamos tele arriba. Por supuesto descendemos fuera de pista, como descerebrados. El cabrón de Trancho va casi tan rápido que yo con los palillos. Necesito una tabla más rápida...

Lo pasamos teta. ¡Qué ganas tenía!

Palizón durante toda la mañana. Estamos para el arrastre hasta tal punto que, después de comernos una hamburgues con patatas y tomarnos un par de cafés, descartamos volver por la tarde.

Nos vamos a La Massana a ver qué ambiente hay.

Poca cosa, más bien nada, salvo un tugurio llamado Ambit, con ambiente fashion y música electrónica.

Tomamos algo, tonteamos con un par de veteranas echando unas risas y plegamos pronto. Estamos "doblaos".

 

Lunes 9 de Enero

Salimos de madrugada, con el sol aún dormido y la noche gélida, con helada importante. Poco tráfico, como es lógico y muchas ganas de aventura. Tomamos un café reparador en Ugaldebieta, a la entrada de Bilbao.

A las diez de la mañana, con los cielos despejados y el día fresquísimo, llegamos a la frontera de Irún para colarnos en Francia.

Cambiamos un par de veces de conductor para llegar descansados a Pau, donde pretendemos comer algo.

Pau es la capital administrativa del departamento de los Pirineos Atlánticos, en la región de Aguitanica. Nunca había estado allí, ya que simpre he viajado a Andorra sin abandondar territorio español. Pasamos por el río Gave mientras buscamos aparcamiento y un lugar para llenar el buche. Lo hacemos en un restaurante coqueto en el que comemos tirando a mal y nos cobran como si hubiéramos comido como reyes. Estos jodidos gabachos... Luego visitamos el Castillo de Pau, un castillo medieval famoso por haber nacido en él Enrique IV de Francia y III de Navarra. Se trata sobre todo de una edificación militar, construido en lo alto de la pequeña colina que domina el Torrente pirenaico. Desde su construcción, el castillo cobra una importancia simbólica. Provisto de una empalizada a base de estacas (pau, en dialecto bearnés) designa, por metonimia a la propia ciudad que lo alberga. Ya en el siglo XII, Gastón de Bearne construye tres torres para esta fortaleza con nombres propios, Mazères, Montauser y Billìere, en referencia a los pueblos hacia los cuales son respectivamente orientadas.

Está bien y le tiramos unas cuantas fotos ademásd de hacer acopio de folletos que aun estando en francés también están traducidos al inglés. De español ni pío, típico de franchutes.

Reanudamos viaje y pasamos Tarbés y otros pintorescos pueblecitos aquitanos, hasta que por fin, ya de noche cerrada, entramos en el Principado de Andorra. Nos acercamos a la localidad de El Serrat en Ordino, donde, después de tomar un vino del Penedés, buscamos hotel. Estamos cansados y ni putas ganas que tenemos de hacinarnos en la furgo. Elegimos el hotel Niunit que tiene spa, un restaurante y un bar. Además estamos a menos de 7 km de la estación de esquí de Vallnord y a 30 minutos en coche de Andorra la Vella.

Llamo a Elsa mientras Trancho entrega su DNI para registrarnos.

 

 

 

Domingo 8 de Enero

 

Fuimos temprano a Misa y dediqué casi toda la mañana del domingo a hacer surf con Elsa. Por la tarde había quedado con Trancho, que fue a casa a por su material de surf, esquíes, etc. Comemos por ahí y luego nos vamos a casa.

Me paso la tarde planeando el viaje con Trancho, que por cierto ha mandado a la mierda un trabajo de fotógrafo a tiempo parcial en un diario local. Está como una cabra. Haremos un recorrido por los Pirineos que es donde se concentra principalmente la movida deportiva de invierno, aunque al paso que vamos va a ser casi la única, con la excepción de Sierra Nevada.

Empezaremos por Andorra, que nos servirá de base de operaciones. Saldremos a las cinco de la mañana. Mañana, el pronóstico del tiempo es bueno y el viaje se presenta tranquilo si no hay contratiempos. Sin embargo, Trancho y yo discutimos sobre si ir entrando en Francia o no hacerlo.

Vale, Trancho se sale con la suya e iremos por Pau y Tarbes para entrar por el norte de la pequeña Andorra. Nos esperan836 kilómetrosque cubriremos en principio, en 8 horas y media. Eso si no se nos cruzan los cables y cambiamos de opinión, que todo puede ser y máxime tratándose de dos zumbados como Trancho y yo.

Preparamos cuidadosamente el equipo de imagen y sonido; las cámaras fotográficas Nikon y Sony, las dos Go-Pro, y la cámara de vídeo HD Sony de Trancho, que vale una pasta.

Iremos en mi Vito, que es más fiable que el caldero de mi amigo, por lo que dedicamos un buen rato a vaciarla de cosas inútiles para la ocasión y hacer sitio a dos camastros y el resto del material.

Todo queda niquelado. Todo salvo que debería haber cambiado el aceite hacía tres mil kilómetros, pero después de echar un vistazo a la cala pienso que servirá. Como toca madrugar, Trancho se queda a dormir enla Vitoy así no tiene que venirse desde su casa.

Elsa me ha dicho que mientras estamos fuera irá a casa de sus padres, cosa que me parece lógica y me deja más tranquilo.

Pedimos pizzas para cenar y después de un rato de tertulia nos vamos a la cama.

Sábado 7 de Enero

Me he despertado por que el perro andaba por la autocaravana tocando los cojones. Le he puesto un poco de leche y pienso. Estoy pensando en mi posible viaje. Necesito nieve como el comer y aquí no hay manera de matar el mono. Sí, creo que tengo que hacerlo, al fin y al cabo, Elsa está muy bien y muy centrada en el trabajo. Por cierto, la cosa marcha mejor de lo que yo pensaba para ser tan pronto. Me asomo al mar. Está cabrón del todo. Como Elsa duerme aún, me voy a dar una vuelta en el skate. Están habríendose claros en el cielo y se anuncia el sol, aunque hace frío.

Me llama Trancho y quedamos para comer en La Ballena. Seguro que a mi chica no le importa. Pienso en el menú y se me ocurre rápido: lasaña y algo de pescado a la plancha. Quedamos a la hora del vermú. Patinando me voy al súper y hago acopio de material que necesitamos, como papel higiénico, detergente... eso, además de la comida. Se me ha puesto a tiro un rodaballo con buen aspecto y me hago con él. Ya tengo el rancho.

Tomamos unos vinos -salvo Elsa- que solo se permite uno o dos al día, y luego vamos a comer. Tengo en el horno la lasaña casi a punto, a falta de un toque. También el pez está listo para planchear, cosa que hago después de que demos cuenta de la pasta rellena. Todo resulta delicioso.

Tras la sobremesa, llegamos a la conclusión de que Trancho se viene conmigo a hacer varios reportajes. El tío está encantado. Salimos el lunes.

 

Viernes 6 de Enero

Elsa ha flipado con el reloj y el resto de los regalos. A mi me ha tocado una chupa de cuero de piloto, muy guapa, unos guantes de nieve y colonia. Comemos en casa de los padres de Elsa y a media mañana preparamos los regalos que les ha comprado Elsa y nos vamos para Avilés. Vamos a misa y luego tomamos un vermú.

Comemos pavo al horno relleno. Muy bueno. Luego, por la tarde, toca ir a ver a mis padres y cenar con ellos. Mi padre se estira y tiene reservada mesa en Casa Ramón. Ostras, pixín a la plancha y buen albariño. Muy bien. Les gustan los regalos y a nosotros los nuestros; una bonita pulsera de plata labrada para Elsa y unas gafas de sol Arnette para mí.

Regresamos a Salinas satisfechos y con ganas de "volver a la vida normal". Aunque luego pienso que tampoco es que tengamos una vida muy normal.

Espero que nieve pronto...

 

 

Miercoles 4 de Enero

Víspera de la noche de reyes y fiebre consumista por todas partes. Y eso que estamos en medio de una fuerte crisis. La casa por la ventana. Me ha acercado a un centro Quiksilver con idea de comprarle a Elsa un reloj con tabla de mareas, que sé que tiene ganas de uno. También le compro un cortavientos y unos playeros.

Vuelvo a Salinas. Por suerte, Elsa no está. Escondo los regalos, cojo la tabla y me voy a dar un baño. Hace un día fresco pero despejado y las olas son aceptables. Me quito el mono a falta de nieve. Cada vez que pienso en el tiempo...

Cuando regreso, Elsa está ya "en casa".

Comemos una ensalada y pechugas de pollo a la plancha.

Siestecita y un poco de trabajo de ordenador por la tarde. Tomamos unos vinos. Hay ambientillo. Luego cenamos en El Piemonte y nos vamos a dormir temprano.

 

 

Lunes 2 de Enero

 

Al fin estamos en 2012. Aver cómo se presenta. La verdad es que todo ha salido bastante bien. La cena fue un éxito y mis suegros alucinaron con la autocaravana. No se esperaban tanto lujo. Me sentí ufano. Además la cena estaba deliciosa y la velada fue agradable.

Elsa está como loca con Keka y anda un poco despistada en lo demás, pero bueno, no echo detrás de ello. La hemos dejado sola para ir a casa de mis padres a celebrar el Año Nuevo. Fuimos a misa enla Catedralde Oviedo y luego tomamos el vermú con mis padres. Mi hermano había tenido que volver a Cataluña.

El hecho de haber dejado a la perrita sola hizo que el regreso a Salinas fuera un tanto prematuro pero mis padres lo entendieron muy bien, y además mi padre tenía unas ganas de echarse una siesta… Al llegar yo hice lo mismo.

 

Hoy lunes es fiesta en Asturias y tenía idea de hacer un poco de surf, pero el mar sigue imposible. Y además sigue sin nevar. Vaya preludio de año.

Salimos con Keka a tomar algo y comprar tabaco y el periódico, luego comemos algo ligero en casa y por la tarde preparamos el planing de trabajo de cara al mes de enero.

 

Sabado 31 de Diciembre

Hoy tenemos que ir a por el perro de marras. Y es que a Elsa le gustó un Schnauzer enano que vió en la tienda que tiene un conocido mío en Gijón, pero ya estaba vendido y a la espera de ser entregado. A pesar de eso, quedó en traernos uno del mismo criador hoy mismo. Le había propuesto a Elsa que fuéramos a por el perro el martes, ya que hoy es fin de año y un día un poco raro, pero no ha habido manera.

Pero eso no es lo peor. A mi amada también se le ha ocurrido la peregrina idea de invitar a sus padres a la cena de fin de año... en la autocaravana.  

Casi la mato. En fin, que nos tuvimos que repartir el día yendo a por el perro y al tiempo hacer las compras para la cena de Nochevieja. Todo eso por la mañana ya que la tienda de animales cerraba por la tarde y no era plan de comprar pescados y mariscos de tarde. Una verdadera gozada.

Al final repartimos tareas y Elsa fue a por su ansiado perro y yo de compras. Fui pensando el menú sobre la marcha, en función a lo que veía en el súper. Al final opté por unos puerros al horno rellenos con huevas de oricio, tostas de foie a la plancha, unas andaricas y de plato fuerte, rape a la plancha. Para beber, elegí un Waultrand blanco, que es uno de mis favoritos.

Con todo el material me fui aLa Ballenay coloqué las compras.

Mientras guardaba cada cosa en su sitio, pensé en que tenía que pensar en el regalo de Reyes de Elsa. Bueno, tenía una idea que podría ser.

Dí una vuelta con ánimo de comprar el periódico y tomar un vino, al tiempo que pensaba en qué poner de comida. El día estaba fresco pero muy despejado, eso sí el mar estaba intratable y no había ni un surfer en el agua.

Hice unos spaghetti con gambas congeladas y anchoas de lata. Es sencillo y está buenísimo. Plato único.

A la una y media llegó el terremoto de Elsa como loca con su perra. Sí, al final es una perrita de cuatro meses y medio que ya tiene nombre: Keka. Me dice Elsa que se le ha ocurrido mientras conducía de vuelta. La verdad es que es preciosa. Con Keka viene una cesta muy coqueta para que duerma, arnés, collar, correa… y un sinfín de adminículos. No me atrevo ni a preguntar cuánto se ha gastado. En fin, tendremos que buscarle una ubicación en la caravana.

Comemos… bueno, como yo, porque Elsa no ha dejado de hacer boberías con Keka. Me echo una siesta mientras mi chica se va a dar una vuelta con la novedad peluda y después me pongo a preparar la cena. A ver cómo sale todo. Dios proveerá.

Jueves 29 de Diciembre

  Me despierto más pronto de lo habitual. Aún no ha amanecido. Salgo del conforto de la autocaravana y me acerco al mar. De vez en cuando echo de menos un perro con el que dar paseos por la playa. Fresquito día y el sol haciéndose el remolón a causa de la abundancia de nubes. Preparo el desayuno. Elsa se levanta somnolienta y agradece el olor a café recién hecho.

-No tengo ganas de trabajar-me dice risueña.

Sonrío divertido.

-Amor, esa es una de las ventajas que tenemos. No tenemos porqué hacerlo... Dime qué te apetece hacer y lo hacemos.

Se lo piensa unos instantes.

-Tengo ganas de volar.

Asocié rápidamente el asunto al parapente. Era cosa fácil.

-¿Te gusto volar eh?

Asintió ufana.

-Volamos pues.

-Genial.

Llamé a mi amigo "el volador", Vicente Rengo.

Me dice que no hay problema, pero que hoy no vuelan sino mañana y que no están en la zona de Xagó, sino que vuelan en Fuente De.

Quedo con ellos mañana allí.

Se lo cuento a Elsa. Hace un mohín divertido.

-Yo quería hoy.- Luego se ríe-. Mañana estará estupendo... entonces ¿qué hacemos hoy?

-Se supone que elegías pero… ¿qué tal si compramos un perro?

Lo dije de coña pero no sospechaba ni por asomo que a Elsa le cayera tan bien la estúpida propuesta.

-¡Estás de coña! ¡Qué ilusión!

Joder, resulta que después de hablar con ella del asunto, resulta que tenía la misma idea que yo respecto a un perro y le hace una ilusión bárbara.

Ni a Felipe II se lo pusieron tan fácil.

-Pero ese es tu regalo de reyes…

-¡Vale!

-Entonces te lo compro para reyes.

-Ni de coña. Has dicho que comprábamos un perro hoy. Hoooooooooooooy.

Lo llevo claro.

-Vale, pues vamos a por ello… ¿alguna raza especial?

-Uno que me llame. ¿Dónde me llevas?

-Ya lo verás, carapocha.

Luego le estampé un besazo en los labios.

 

Miércoles 28 de Diciembre

El lunes fue un día de descanso completo. Nos levantamos bien tarde, casi a mediodía, desayunamos leyendo la prensa, que había comprado previamente y luego cogimos las bicis y nos dimos una vuelta hasta Avilés. Tomamos algo en el paseo de la ría y regresamos a Salinas. Comimos ligerito, ensalada de ahumados y fritos de pixín. Siesta y paseo por la playa. Cenamos unos huevos duros precedidos de un caldo bien caliente y nos acostamos temprano.

Aunque no madrugamos mucho, dedicamos el martes a trabajar, al menos toda la mañana. Después de comer sesteamos un poco y aprovechando el diáfano día (sin una nube en el cielo pero muy frío) nos dimos un nuevo paseo por la playa hasta San Juan de Nieva. Tomamos algo en el Club del Mar. Me enrollé un rato con la camarera que no sé muy bien cómo me contó que la cesión del local, que es del Ayuntamiento acababa en primavera y que el titular no tenía muchas ganas de renovar.

Siempre me ha gustado ese local. Le veo unas posibilidades enormes y entiendo que está desaprovechado. Me interesó la información y eso me trajo innumerables cábalas porque despertó en mí una idea que se me antojó fantástica. No le dije nada a Elsa… y me fui rucando el asunto. Tenía que hablar con algunas personas.

En días como hoy, miércoles 28 de diciembre, uno se levanta a la defensiva (claro está, si se acuerda del día que es), esperando que se la intenten meter doblada con la inocentada de turno.

Hoy el día está muy frío y no aunque hay claros, se duda de que triunfe el sol, al menos hasta bien entrada la mañana, porque la cobertura nubosa es más densa que días atrás.

Surfeo por la mañana aprovechando un momento en que las olas dan algo de juego. El agua está helada y la sensación al salir es tremenda. Se me quedan las pelotas como guisantes. Ya no estoy para estos fríos…

No pego golpe en toda la mañana y me conformo con ir a la oficina para enviar unos correos y actualizar el Facebook de VidAventura.

-Necesitamos algún reportaje de nieve-le digo a Elsa.

-Sí, es verdad. Deberías irte al pirineo para conseguir documentación gráfica y hacer alguna crónica.

Me quedo mudo.

-¿Yo… solo?

-Claro amor. Yo tengo mucho que hacer.

28 de diciembre… Es la inocentada.

-Estás de coña.

Ella me mira sonriendo al tiempo que niega con la cabeza.

-Sabes que lo necesitamos. Después de Reyes deberías darte una vuelta por algunas estaciones de esquí y tal vez por algún macizo alpino.

No digo nada pero veo que lo dice en serio. En mi fuero interno me mola la idea.

-Bueno, ya lo hablaremos.

 

Lunes 26 de Diciembre

Al fin un día tranquilo después de un fin de semana de Navidad un tanto estresante y extraño.

El viernes, víspera de la cena de Navidad con mis futuros suegros, estábamos nerviosos, especialmente Elsa, a tal punto que se fue ella solita, tabla en ristre, a encontrarse con el mar. Respeté su deseo de soledad y me dediqué a darme una vuelta en el monopatín. Luego comimos en Los Pinos, una sidrería que frecuentamos de cuando en vez y echamos una siesta.

Por la tarde estuve con actualizaciones web en la oficina y Elsa se puso a limpiar La Ballena.

Llegó el día D. Hablé con mis padres con los que quedé en ir a comer por Navidad y luego con hermano, que vive en Barcelona y nos deseamos feliz navidad y todo eso. Mi hermano se puso nostalgico recordando viejos tiempos y me dió el bajón como de costumbre. Este tío parece gilipollas. También viene mañana a comer después de coger un avión a primera hora.

Elsa y yo, nos pusimos "nuestras mejores galas" y fuimos a Avilés a eso de las ocho de la tarde. Hacía frío. En casa de Elsa estaban sus padres, Carolina y Rodolfo, una tía de Madrid y otro tío que es cura. Al ver al cura me imaginé que íbamos a tener problemas con el oficiante de la boda...

La cena se planteaba algo tensa, sin duda por nuestra parte, y después de degustar unas viandas francamente deliciosas, Elsa y yo soltamos el bombazo. Primero, que estaba embarazada, y después que nos íbamos a casar en breve.

H E C A T O M B E    T O T A L.

Se montó el gran pollo, y eso que para cenar había pavo (odio los americanismos como odio a Papa Noel, Santa Klaus, Halloween y su puta madre) pero seamos sinceros, a mi suegra lo del niño le alegró sobremanera, pero le siguió la corriente al cierrabares de su marido y no se manifestó según lo que expresaba su cara.

En fin, tras el disgusto inicial llegaron los tiras y aflojas tan característicos y por supuesto Rodolfo se opuso diamentralmente a que nos casara un desconocido y en Navarra, nada menos. Me ronca los huevos que alguien se "oponga" por que sí pero antes de que nos enzarzáramos en cuestiones peores donde se dicen cosas que mejor es callar, Carolina hizo gala de buena mano izquierda y logró un acuerdo razonable: Nos casaríamos en Asturias con Celso y don Nicanor (el cura de la cena) concelebrando.

Luego llegó otro desacuerdo: el número de invitados. Nosotros, que solo familia muy cercana y el rompehuevos de Rodolfo que una gran boda...

¡Coñazo de cena, no veía el momento de pirarme!

La cena pasó, como todo en esta vida y según valoramos Elsa y yo con tono jocoso, salimos más o menos indemes. Dormimos bien la mañana del domingo y luego cogimos la furgo y nos fuimos a casa de mis padres para la comida de Navidad. Llegaba la segunda parte, pero estaba seguro de que iba a ser mucho más sencilla que la primera.

Mis padres, son de otra pasta.

En efecto, para mis progenitores fue un placer conocer a Elsa y aunque me regañaron por no habérsela presentado antes, saben cómo soy y que voy a mi bola, de modo que tampoco les extrañó demasiado. También mi hermano Eloy se mostró complacido y eso que su relativamente reciente fracaso matrimonial le tiene en contra de cualquier tipo de relación amorosa. Un puto desengañao.

Todo sale rodado y noto a Elsa que se encuentra más que a gusto.

Fantástico.

 

 

Jueves 22 de Diciembre

Me levanté pronto, dentro de lo que cabe, porque Elsa ya no estaba. Lucía un sol estupendo y aunque estaba fresca la mañana, el mar estaba a huevo para hacerse unas olas.

Me encuentro con el mar. Está frío pero me entrego a sus brazos. Surfeo durante horas, sintiéndome libre, pleno, reconfortado. Me caigo dolorosamente un par de veces pero me recupero y sigo. Me sale un floater de libro, casi sin forzarlo, de lo que me siento sumamente orgulloso, pero no tengo público; es un día como otro cualquiera y solo a la hora de comer se ve algún surfer que aprovecha para quitarse el mono.

Salgo del agua cansado pero feliz. Me como un trozo de empanada y una Coca-cola en el Todopan y me siento en la terraza. Habrá unos quince grados y se está bien al sol. Supongo que Elsa me echará en falta pero no llevo ni el móvil. Tampoco tengo muchas ganas de verla, necesito este momento para mí.

Me voy a Xagó después. Se ha levantado un nordeste que se me antoja adecuado para un poco de windsurf. Tendré que ir a coger los bártulos a La Ballena. Espero a que pasen las cuatro y media y luego de ello voy a echar un vistazo. Nada. Elsa no está, pero se nota que ha comido un sandwich o similar. Cojo el móvil. Cero llamadas. ¡Qué cabrona, no me ha llamado siquiera!

Navego jugando con un nordeste muy rolón, divirtiéndome a modo, y costeando duramente me acerco a la zona del Cabo Peñas. Llego casi a arribar en Isla Erbosa, que me recuerda la novela de Javier Armisén: Martín Gastañaga y el Legado del Rey, sin duda mi favorita.

Se va haciendo tarde y no se puede tentar a la suerte y mucho menos a que amaine el viento, o se haga ingobernable la vela. Regreso con viento de cola y voy como un cohete.

Cuando llego a La Ballena son las seis y cuarto. Elsa no está aún. Me ducho rápidamente y voy a buscarla.

-Hola...

-Hola cariño. ¿Te has quitado el gusanillo?-me dice con una sonrisa de las suyas que no me parecen fingidas.

Asiento como un bobo.

-Estupendo. ¿Te sientes mejor?

Vuelvo a asentir como un lerdo. Estoy flipando.

-Bueno, ha ido bien. Te lo cuento en la cena, pero tengo antojo de pizza una vez más.

Pizza, por supuesto que pizza. Faltaría más.

Esta tía me tiene alucinado.

 

Miércoles 21 de Diciembre

Hemos quedado en comer con los padres de Elsa el Sábado. Se deben de temer lo peor, es decir, lo que es. En fin, que sea lo que Dios quiera, pero me siento más incómodo que yo qué sé. Por mí, me iría a Panamá ahora mismo.

Transcurre un día en que me cuesta arrancar, con ese cielo plomizo que parece que se va a caer sobre nuestras cabezas, debo de ser celta del todo. No me van los días así. El invierno llega hoy a las seis y algo de la mañana y, la verdad, me gusta más que el otoño, que en su fase final me deprime bastante. Es la hora de que comience el triunfo de la luz sobre la oscuridad.

He quedado para comer con unos chicos que tienen un importante montaje de turismo de aventura en Arriondas y además están interesados en nuestra web y la revista. A las once y cuarto me voy para allá en la Vito mientras Elsa sigue su labor comercial en la oficina.

Carlos, Juaco, los dos socios de Aventurastur, y yo, comemos en Casa Marcial por recomendación de Carlos. Luego se que el dueño es su primo. Esto funciona así, pero la verdad es que comemos de lujo. Escogí de la carta el menú gastronómico y me ha parecido bastante correcto. Los platos estaban bien presentados y la combinación de sabores estaba muy bien relacionada. Me gustó, francamente. Pero me gustó más la pareja Carlos-Juaco, dos tipos auténticos, jóvenes, con ganas, emprendedores. Concetamos muy bien y al final, como andaban un poco cortos de pasta no me quedó más remedio que hacerles una oferta sensacional. Eso sí, tenían que pagar la comida. No hubo problema, y no solo eso sino que Casa Marcial se animó a invertir en la web.

Me marché da allí super contento.

Al llegar a Salinas, ya de noche, Elsa aún estaba en la oficina, hablando con un tipo de melenas y pinta de surfero. Era un tal Nico, que estaba montando una escuela de surf en la zona. Son legión. ¡Qué aficion al surf! El tío tiene menos presupuesto que un ayuntamiento pero a Elsa le cae en gracia y ¡le regala un anuncio!

Me mosqueo. Una cosa es hacer un descuento a un emprendedor en ciernes y otra cosa es regalarle un anuncio. Discutimos. Conclusión final, me manda a la mierda. Me quedo flipado. ¡Pues sí que se le ha agriado el carácter! Me voy a tomar algo por ahí y pico algo. No tengo ganas de aguantar más historietas, con lo feliz que iba para casa...

Con un vino en la mano me planteo muchas cosas, como ¿la estaré cagando? ¿estoy haciendo lo que debo?

 

 

 

Martes 20 de Diciembre

A las nueve de la mañana me despierta el teléfono. Es mi amigo el cura. Que ya está todo ok para casarnos. Me quedo un poco sorprendido... y le digo que le llamo después. Pienso. No me parece bien que lo hagamos en secreto... de repente no me parece bien. Se lo digo a Elsa. Opina lo mismo. ¿Entonces?

Tenemos el lio armao. Llamo a Celso. Se lo explico. El cabrón me dice que opina lo mismo y que no hay problema, pero la boda, tiene que ser en Navarra si queremos que nos case él.

Joder, joder, joder. Bonita embajada. Todo un mundo de imágenes pasa por mi mente, desde "para qué coño me habré metido en este lío" hasta "me encanta estar metido en este lío porque amo a Elsa". ¡La madre que me parió! ¿Estás seguro de que amas a Elsa? Y pienso en lo fácil que me lo puso Mariluz el otro día y convengo conmigo mismo en que sí, que si no quisiese de verdad a Elsa me la habría tirado sin contemplaciones.

¡¡¡¡Organización!!!!

Nos sentamos mi chica y yo y deliberamos. Conclusión, hay que organizar una comida o cena para contarselo a los padres de Elsa. Y luego a los míos, aunque estoy seguro de que me darán su aprobación, cualquier cosa con tal de que siente la cabeza.

Lunes 19 de Diciembre

Me cago en sus muelas. Hay que ser gilipollas para no mirar la correspondiente web antes de subir. El caso es que el Domingo nos plantamos en Pajares y no estaban abiertas las pistas, a pesar de que había nieve… a mi me parece que suficiente, por lo menos para quitar el mono. Pero no. Nevaba algo y también llovía algo en forma de aguanieve.

Eché en falta unos esquís de travesía, al menos para darme una vuelta, y tampoco tenía raquetas. Es algo que tengo pensado comprar.

En fin, es lo bueno de tener una casa rodante, no tienes necesariamente que “volver a casa”. Nos dimos una vuelta por la estación y luego nos sentamos a ver las páginas web de estación de San Isidro. Está cerrada pero se espera la apertura para el lunes. Nos vamos para allá.

Al pasar por Moreda vemos que está abierta la feria de Nevaria y aprovechamos para darnos un garbeo por los distintos stands. Estaba claro. Compramos dos pares de esquís de travesía y dos pares de raquetas de última generación. Luego tiramos para arriba y comemos en Felechosa. Hace un frío que jode y hay ambientillo dominguero. Comenos en el Torres. Hay jornadas de la caza. Pedimos para compartir, fabes con jabalí, venado asado con frambuesas y frutas del bosque y de postre arroz con leche. La suculenta comida nos ruega a gritos una siesta. A ello nos entregamos. Nos despertamos ya de noche y como estamos bien aparcados, decidimos pasarla ahí.

Tomamos algo por el pueblo y hago unos sándwiches ligeros, de bonito, lechuga y mahonesa. Tele y a dormir.

El lunes de mañana veo en la web de San Isidro que abren dos kilómetros y medio de pistas. Es poco pero la ocasión la pintan calva. Esquiamos toda la mañana ceñidos a los ridículos dos y medio que hay. Bueno, quitamos algo el monillo. Por la tarde, bajamos hasta San Juan de Lillo con idea de dormir allí y volver a esquiar en San Isidro al día siguiente, para luego regresar a Salinas.

No pudo ser, porque las fuertes rachas de viento no iban a permitir la apertura de los medios mecánicos y por tanto, nos tuvimos que volver a casa con sabor a poco. A ver si nieva como Dios manda de una vez…